Juan Castromil, el periodista lapidario

21 jul

El terrorista de los adoquines, planeando alguna maldad inconfesable en Amsterdam, 2005 (Foto: un servidor, que le andaba vigilando)

Escribo estas breves líneas, que se dice, un sábado por la mañana, recién despertado, y tras encontrarme con la noticia de que Juan Castromil sigue en la cárcel. Ya van dos noches. Fue detenido en la noche del día 19 cuando sacaba fotos de los disturbios entre manifestantes y policías en el centro de Madrid. Sigue sin estar claro cuándo van a soltarle, pero por lo menos ya sabemos algo: no le han liberado aún porque está acusado de lanzar piedras a los antidisturbios.

Todos los que hemos tratado mínimamente a este compañero de profesión nos hemos quedado con los ojos como teles de plasma. Para el que no lo conozca: Juan Castromil es uno del grupillo de periodistas que en los años de la explosión tecnológica, cuando Internet inició su ascenso imparable y se presentaba un móvil nuevo cada veinticuatro horas, nos dedicábamos a informar al respetable de aquellos nuevos cacharretes y las empresas que los fabricaban. He compartido con él presentaciones, fiestas, viajes por todo el mundo y muchos cotilleos. Puedo dar fe de su formación académica en tecnología, y de haberse contado entre los pioneros en crear, junto con otros colegas, su propio medio de comunicación en Internet, sentando una de las nuevas tendencias de esta profesión. Y también puedo dar fe de que jamás le he visto el menor atisbo de agresión, verbal o física, hacia nadie. La imagen de Castromil lanzando piedras a un policía tiene para mí el mismo grado de credibilidad que la de Emilio Aragón torturando gatitos.

Claro, tampoco se trata de canonizar aquí a Castromil. Sabe mucho, sabe que sabe mucho y le complace recordar de continuo a los colegas que sabe mucho. Sus gustos en el vestir hacen que un concursante de Gran Hermano parezca David Niven, y en ocasiones su sentido del humor tiene tanta gracia como las bromas de un cuñado gorrón. Pero es un periodista. Un magnífico periodista. Aunque ya no nos vemos tanto como antes, seguía su actividad no ya hablando de gadgets sino estos últimos días, donde se le veía muy activo informando sobre la revuelta social que este país está viviendo. Como los antiguos encendedores de cocina: sin pilas, sin cable y, desde luego, sin piedras. Sólo con su cámara y las redes sociales. Su último tuit, publicado en la tarde del 19, son seis breves palabras que estremecen, y que traen de nuevo a la boca el sabor acre de unos tiempos que nadie quiere vivir de nuevo: “Disparos de la policía en Canalejas”.

Juan Castromil está detenido. Por informar. Si los demás periodistas lo dejamos pasar sin denunciarlo (y son muchos los que se han callado), mereceremos todo lo que nos pase después. Juan, cuídate, y a ver si te sueltan pronto y vuelves a la calle a tocar las narices al mundo tecnológico y al mundo en general. Pedazo de capullo.

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6 comentarios hacia “Juan Castromil, el periodista lapidario”

  1. Marta 2012/07/21 a 1:28 pm #

    Juan Castromil se suma a la lista de periodistas detenidos en Madrid en los últimos meses mientras hacían su trabajo: Edu León (este detenido varias veces antes por documentar redadas racistas), Gorka Ramos y, sin estar acreditados profesionalmente, dos cámaras de Audiovisol y William Andrés aka @Phierrecom. También numerosos periodistas o personas con cámara no profesionales han sido apaleadas y/o retenidas por la Policía.

    Espero que estas detenciones sirvan no solamente para que los periodistas hagáis piña, sino también para que os cuestionéis a partir de ahora las versiones policiales. Si no conociérais a Juan Castromil, es probable que estuvieráis cortapegando la nota de prensa de la Delegación tal cual: “Detenido por tirar piedras a la Policía”, sin contrastar. Poco a poco vamos entendiendo todas cómo se comportan algunos agentes cuando se trata de reprimir protestas pacíficas. Acreditada o no, ninguna persona lo merece.

  2. loquedigadiego 2012/07/22 a 8:41 pm #

    Toda la razón Marta

  3. Mar 2012/07/22 a 9:55 pm #

    Nunca olvidaremos la injusticia que ha sufrido Juan. @castromil es, como he leído muchas veces estos días en Twitter, “cachopán”, pero, además, desde ahora es una personificación del abuso de poder, de la violencia sin sentido y de la decadencia de esta democracia de pacotilla. Me gustaría que fuésemos conscientes de la gravedad del asunto. Solo así podremos intentar construir algo mucho mejor a la fealdad que nos rodea. ¡Ánimo, Juan! :)

  4. juan 2012/07/23 a 6:11 pm #

    solo tengo una cosa que decir… mis chistes serán malos, pero no visto tan mal

    • Vicente F. de Bobadilla 2012/07/23 a 6:18 pm #

      Digamos que es un estilo personal e intransferible. Y he sido bueno y no he incluido ninguna mención a la furgoneta…

  5. Paco 2012/07/25 a 5:05 pm #

    Lamentablemente este tipo de actuaciones son habituales en España. Es grave que se agreda y detenga a periodistas, pero tambien lo es que se haga a con ciudadanos anonimos y pacificos que simplemente ejercen su derecho a manifestarse.

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