¿A ustedes también os tustean?

30 May

Creo que es incontestable que el tratamiento de “usted” está siguiendo poco a poco el mismo camino que los discos compactos, las guías telefónicas y las canciones de Dyango: el olvido, del que lo protegen únicamente los comunicados oficiales, los debates parlamentarios (viendo a algunos de nuestros políticos, llama la atención cómo se puede ser tan grosero sin usar el tuteo ni una sola vez) y alguna gente de mi edad, que nos negamos a abandonarlo siquiera como muestra de respeto hacia la gente con la que iniciamos una conversación formal.

Pero ni por esas. Mi operador de telefonía móvil, al que por otra parte no tengo nada que reprochar, debe haber inculcado en la plantilla que corresponder al cliente en el trato es más punible que filtrar los nuevos planes de precios a la competencia. Lo que procede es el tuteo salvaje, a varios gigabytes por segundo, aunque el que llama les esté dando tratamiento de Excelencia, no vayan a empañar su imagen de empresa guays, joven y enrollada. Y así, mis conversaciones con ellos suelen desarrollarse más o menos así:

(La operadora jovial) Buenas tardes, colega. ¿En qué puedo ayudarte?

(Un servidor) Hola, buenas tardes. Verá, llamaba para preguntar por la nueva tarifa de datos que acaban ustedes de sacar al mercado.

(La operadora jovial y entusiasta) Ah, sí los planes de precios. Pero oye, una cosa ¿tú ya eres cliente del operador?

(Un servidor, que no se arredra) Sí, yo tengo contratada con ustedes una tarifa de voz y estaba pensando en cambiarme a la nueva para contratar datos y, a lo mejor, cambiar de terminal.

(La operadora, que tampoco es manca) Ah, pues estupendo, colega. Mira, tenemos el tarifón, para navegar un montón, el tarifín, para hablar cada vez un ratín, y el tarifazo, nuestra tarifa que mola mazo. ¿Habías pensado ya en alguna, o te voy contando?

(Un servidor, ya entrando a saco) Pues verá USTED, así en principio no lo tenía muy claro, así que preferiría que USTED me explicara un poco cada una, porque bueno, USTED es la entendida, no yo; y así, cuando USTED me lo deje claro, ya podré decirle yo a USTED con cuál de sus ofertas me quedo… ¿verdad, USTED?

(La operadora, que obviamente no está en ese puesto por su receptividad a las indirectas) Estupendo, tío. Pues ve tomando nota, y ya me dices la que te mola.

Que te tuteen a machamartillo es una consecuencia de este abandono de la educación, digamos, tradicional. Pero hay otro fenómeno paralelo y mucho más curioso: el tusteo. Se da de forma particular entre los profesionales del sector servicios, cuando estos no están muy seguros de qué trato darle al cliente, con lo que el tú y el usted se van alternando en la conversación sin demasiada lógica. Es algo como esto:

– Hola, buenos días. Tenía usted cita para la revisión ¿verdad?

– Sí, Ford Leon matrícula de Vitigudino 6-800. Fernández, a las nueve de la mañana.

– A ver… sí, aquí esta. Pues mira, si va todo bien lo podrás recoger a eso de las cinco de la tarde.

– Estupendo.

– Vamos, si todo va bien. Si nos encontramos con algo inesperado que vaya a subir el presupuesto, entonces le llamaríamos a usted para avisarle.

– Me parece muy bien.

– Vamos, si excede el presupuesto en más de cincuenta euros, porque tampoco es plan de darte ningún susto.

– Se agradece.

– De todos modos, tienes que firmar aquí para la autorización de la revisión… gracias. Y ahora, si es tan amable de acompañarme, comprobamos el kilometraje… Vale. ¿Tienes que recoger algo, la cartera, las gafas de sol…? Estupendo. Bueno, pues ya sabe usted, si no le llamamos, a las cinco lo tiene listo. Hasta luego ,colega.

Y así todo el rato. Al final, acaba uno con una confusión logística en la que no sabe si lo mejor es rendirse, pasar al tuteo, qué digo al tuteo, al colegueo directo, irte de copas con el mecánico, y al coche que le den morcilla. Es un nuevo neolenguaje propio de una etapa de transición, donde se mezcla lo que desaparece y lo que se queda. ¿Puede ser una consecuencia de la evolución del lenguaje, por la que acabaremos como los suecos, que tutean a todo el mundo del rey Harold para abajo? ¿O es más bien consecuencia de una involución en el trato a los demás? ¿De no estar seguros ni siquiera de si estamos bien educados?

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