la última mierda de España se llama Nadal

13 Jun

Decidí hacer la prueba con Rafa Nadal. Un chaval que es mundialmente famoso por una especialidad deportiva, en la que no sólo acumula triunfos sino que se las arregla para transmitir valores reconocidos universalmente como positivos –superación, esfuerzo, sacrificio y (¡en España, Díos mío!) respeto a los contrarios- que transmite una imagen sosegada y cortés y que acaba de conseguir una de las mayores hazañas de la historia del tenis, debería haberse hecho acreedor el domingo pasado, tras su séptima victoria en Roland Garros, a una felicitación poco menos que unánime.

Digamos que, por un segundo, me olvidé de en qué país vivía. Un repaso por los diarios digitales se encargó de recordármelo al instante. Por supuesto que en las secciones de comentarios a la noticia de su victoria predominaban por amplia mayoría las felicitaciones; pero me llamó la atención la mezquindad de los comentarios negativos, como si quisieran compensar su minoría incrementando las dosis de insidia: uno decía que Nadal había ganado porque había llegado a la final sin enfrentarse a rivales de categoría; otro, que era un hipócrita que no pagaba sus impuestos en España (la verdad, no tengo ni idea de si es así o no, pero también es una acusación que se la hecho tradicionalmente a Fernando Alonso… Aunque cotice en su país desde hace más de un año. Que los hechos no estropeen las ganas de calumniar); luego están los que le insultan porque no se deja enredar en cuestiones políticas (es decir, que no piensa como ellos creen que debería pensar) y no hay que olvidar a los que se meten simplemente para comentar que a ellos “les da igual” o “se la trae floja” lo que haya conseguido. Por cierto, lo del reloj ha sido la puntilla. Qué horror, un deportista de élite que luce un reloj de 300.000 euros. A ver si va a ser que tampoco conduce un Kia…

Lo dijo claramente Fernando Fernán-Gómez en el encantador documental de David Trueba, La silla de Fernando: eso de que en España el pecado nacional es la envidia es un tópico y una equivocación. Nuestro verdadero pecado (si se lo puede calificar así) es el desprecio. Si, por ejemplo, te gustaría ser escritor y no consigues publicar, puedes sentir envidia de otros escritores: de Juan Mársé (por su talento indudable), de Pérez-Reverte (por su éxito internacional) o de Alfonso Ussía (porque te hace falta un psiquiatra). Pero para despreciar a cualquiera de los tres no hace falta siquiera afición a las letras. Basta con ver que han conseguido algo, y entonces se pone en marcha un proceso cerebral que busca lo que nos parece un argumento incontestable para demostrar que esas personas no son tan buenas como todo el mundo dice: no cotizan en España, son de izquierdas, son de derechas, hace cinco años que dijeron una tontería en televisión, hace ocho que les cogieron borrachos en una fiesta, hace diez que le pusieron los cuernos a su novia, no se hablan con su hermano, con su madre, con su hijo, son unos divos, son unos pijos. Cosas que no tienen nada que ver con lo que hayan podido conseguir, pero que para algunos son suficientes para obtener una gratificación enfermiza. Antes esta gente estaba confinada a la barra del bar. Ahora se lo pasan mucho mejor sin dar la cara, alimentando la hoguera de odio que es muchas veces Internet. Y Rafa Nadal es para ellos la última mierda; no durará mucho, apenas unos días, hasta que encuentren otro objetivo.

Hace poco, en el programa de Pepa Fernández, en Radio Nacional, tuvieron un interesante debate sobre si en nuestra sociedad había gente admirable, figuras dignas de suscitar admiración entre el público. Desde luego que las hay y, fíjense, algunas han nacido en este país y todo. Si quieren saber quiénes son, no hay problema. Basta con preguntar. Pero en el extranjero.

4 comentarios to “la última mierda de España se llama Nadal”

  1. Alicia 2012/06/13 a 10:01 pm #

    Pais…..

  2. Blanca 2012/06/14 a 11:19 am #

    Muy bueno Vince!

  3. miguel 2012/06/17 a 7:59 pm #

    Una verdadera pena que haya gente así. Nadal es maravilloso, no solo como tenista sino como persona.Es para mi un verdadero idolo en cuanto a sus dotes humanas y profesionales. Si hubiera unos cuantos en otros ámbitos y fueran admitidos y emulados, esto sería distinto

  4. Vicente F. de Bobadilla 2012/06/17 a 8:14 pm #

    Sí, Miguel, pero me temo que aquí ya no emulamos a nadie… imagínate que España gana la Supercopa. Seguro que no faltará quien critique a la Selección y a Vicente del Bosque. Creo que detrás de esa actitud hay (entre otras cosas) un complejo de inferioridad considerable, pero vamos, es mi opinión.

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