De dónde viene (de verdad) el nombre de James Bond

5 Oct

Parece que en las redes, poco a poco, van creciendo los contenidos sobre James Bond, ante el inminente estreno de Skyfall. Este post lo he rescatado de un blog de cine que mantuve durante un par de años en la web de Muy Interesante (nunca lo he cerrado, si quieren hurgar un poco…). Es muy conocida la historia sobre el origen del nombre de James Bond, pero por si acaso.

¿Se imaginan lo que tiene que ser llamarse James Bond en la vida real? No parece imposible; como nombre de personaje de ficción, es bastante más sencillo que, por ejemplo, Sherlock Holmes o Indiana Jones. De hecho, ese es el motivo por el que Ian Fleming lo escogió. Esta anécdota es bastante conocida, pero no está de más recordar que, cuando se sentó a escribir su primera novela, Fleming buscó para su protagonista un nombre común, anónimo, que no llamarse la atención. En su casa de Jamaica tenía una guía ornitológica: Aves de las Indias Orientales, escrita por un tal James Bond. Perfecto.

Su criatura podía tener ya nombre propio, pero el James Bond real, que despreocupadamente dió permiso a Fleming para que usara su nombre, se acabó encontrando con una vida mucho más complicada de lo que probablemente le hubiera gustado, especialmente en hoteles, restaurantes, aeropuertos y aduanas, donde se encontró con continuas caras de sorpresa, levantamientos de cejas y una pregunta muy común: “¿No llevará usted armas, señor Bond?”. Ian Fleming y James Bond se conocieron en 1964, cuando el ornitólogo y su esposa fueron a visitar al novelista en Jamaica.

Y ahora hablemos un poco de casualidades. Hubo otro James Bond, también un personaje real, que además era agente, no del Servicio Secreto, sino de tráfico. Pero, como a su homónimo de ficción, le gustaba cumplir con su deber. Así que, en una ocasión en que vio a un coche cometiendo un flagrante delito de exceso de velocidad, fue a por él, le dio la señal de aviso, lo detuvo y le pidió la documentación al conductor…

… Y el conductor era Sean Connery. Esta anécdota, hasta donde yo sé, es rigurosamente auténtica.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: