Los Nadal de Sergio Vila-Sanjuán

7 Ene

SERGIO_VILA_SANJUÁN

Aún sin saber cómo será la novela Estaba en el Aire, con la que Sergio Vila-Sanjuán ha ganado la última edición del premio Nadal, dudo que consiga engancharme tanto como su trabajo de no ficción Pasando Página, que ya he sacado en el blog alguna vez. Esta crónica de 37 años del mundo editorial español, desde 1975 hasta 2003, abruma por sus 650 páginas, notas y bibliografía aparte, hasta que uno empieza a leer y ya no lo suelta. Es obvio que te tiene que interesar el tema, claro, pero frente a otros libros que también lo tratan (pienso en las memorias de Rafael Borrás, entretenidas y jugosas, pero necesitadas de un buen recorte), Vila-Sanjuán aporta documentación abrumadora, cifras, hechos y las anécdotas suficientes sobre escritores, editores, agentes, lanzamientos, contratos, premios y bestia seller, y te lo cuenta todo en un estilo sencillo y sin florituras, dejando que la memoria literaria (y económica) del país hable por sí misma.

Y, claro, habla del premio Nadal.

Vila-Sanjuán es, probablemente, el primer ganador del premio Nadal que previamente ha escrito abundantes páginas sobre el premio Nadal. Y hace un estupendo resumen, porque recoge cómo en 1975, año en que comienzan los hechos de Pasando Página, el Nadal está en “fase de atonía”, viendo desvanecerse los tiempos en que lanzó nombres como “Carmen Laforet y Miguel Delibes”. El premio de ese año, otorgado a Las Ninfas de Francisco Umbral, aporta oxígeno en forma de éxito de crítica y público, pero en los años siguientes proseguiría su difuminación, premiando a autores cuya obra posterior no estaría a la altura del premio, y apoyando a la plaga de veinteañeros narradores que nos acosó a mediados de los años 90. Un detalle interesante que cuenta: los intentos de la editorial de mantener su galardón dentro de una honradez “intachable” –“a diferencia del Planeta, donde según todo el mundo sabía la editorial hacía sus triquiñuelas e invitaba a autores importantes”- “iba a tener peligrosas consecuencias para el premio, que (…) iría a parar a una serie de autores semidesconocidos o totalmente desconocidos que no repercutieron en el prestigio del galardón”.

Ciertamente, la historia del Nadal tiene la peculiaridad de alternar épocas de ganadores de indiscutible peso literario con otras donde lo que primaba no era la mediocridad, sino la nulidad. Paradojas de la vida, ahora Destino pertenece a Planeta, con lo que el contagio de “triquiñuelas” parece más probable, aunque ello no ha impedido que en los últimos años se haya premiado a maravillas como Lo que sé de los vampiros, de Francisco Casavella. Y en todos estos vaivenes de premios y premiados ¿dónde se sitúa Vila-Sanjuán? Por lo menos, en el papel del cronista paciente que al final ve recompensados años de trabajo pasando a formar parte de la historia de la que tanto ha escrito. No creo que Boris Izaguirre y Mara Torres, la verdad, puedan decir lo mismo.

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