¿Quién teme al freelance feroz?

29 May

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Llevaba tiempo sin pasármelo tan bien. Ayer me acerqué por la última edición de RRPP and tweets, ese evento que año tras año organiza debates de interés cada vez mayor sobre temas relacionados con el mundo de las RRPP y la comunicación. Cada vez mayor por el nivel de los participantes, y por la concurrencia y la actividad del respetable, que lleva el debate al ámbito virtual tuiteando y retuiteando desde sus asientos comentarios y preguntas sobre lo que se dice en el escenario principal, llenando el evento de dinamismo y, aunque parezca mentira tratándose de Internet, un buen rollo bastante general.

El tema de este año era ¿Quién debe liderar la comunicación en social media? No voy a resumir aquí lo que se dijo o lo que se dejó de decir, pero se pueden imaginar por donde fueron los tiros, habida cuenta de que en el debate participaban representantes del sector de las agencias de comunicación, del marketing, de la publicidad o de las empresas. Gente de trayectoria intachable, que al mismo tiempo constituían el ingrediente perfecto para retomar el nunca acabado debate sobre si el social media es comunicación, ventas, promoción, atención al cliente, noticias, todo junto (Uno de ellos ha hecho un brillante resumen de los principales puntos, que pueden leer aquí). Pero el caso es que, cuando todos andábamos pasando muy buenos ratos echando pan a los patos, a los pocos minutos del final, como suele ocurrir, cayó la bomba en forma de sentencia procedente del sector de las agencias: “Yo antes tenía cientos de competidores, que eran las otras agencias de comunicación. Hoy tengo decenas de miles. Mi principal competidor es el freelance”.

El efecto de la frase fue parecido a que alguien dijera en voz alta “Pues a mí Aznar siempre me ha parecido un tío cojonudo” en medio de un Congreso del PSOE. O del PP. Aún la estábamos intentando digerir, cuando otro de los ponentes soltó una nueva andanada, considerando poco menos (o poco más) que suicida que una empresa otorgara su comunicación en social media a un freelance, en vez de a una agencia comme il faut. En menos de cinco minutos, los profesionales independientes de contenidos (esta definición creo que mola, a ver si me cabe en el perfil del Linkedin) nos habíamos visto asaltados, demonizados y perseguidos. Recordando la inmortal frase de Ivá: Uy, lo que me ha dicho.

Hay que decir que el sector de los freelance fue defendido entre el público con representantes que supieron hablar con energía y convicción. Los que somos cobardes por naturaleza optamos por disparar desde la comodidad de nuestro Twitter, o juramos venganza en diferido desde nuestras páginas personales, que es justo lo que está haciendo ahora mismo este gusano despreciable que les bloguea.

El caso es que, sólo unos minutos antes de que se lanzara la bomba A (de Antifreelance) se había estado hablando, precisamente, del tema de los contenidos en social media. No se especificaron, pero todos sabemos que pueden variar desde iniciar un foro de debate en Linkedin a mantener viva e interactiva una cuenta de Twitter, escribir mensajes atractivos en Facebook o, la prueba del nueve, mantener un blog corporativo y conseguir que se lea. Y hubo unanimidad en la poca consideración en que se los tenía. No sólo por mal pagados, sino por mal valorados. Para lo que hay que poner, esto se lo pasamos al becario, se piensa, mientras algunas –muy pocas- agencias hacen creer al cliente que tienen twitteando al primo listo de Jack Dorsey. Y así, en efecto, a veces pasa lo que pasa. Con freelances y con agencias.

Personalmente, creo que nunca, en los últimos años ha habido disponible tanto profesional con experiencia contrastada en la creación de contenidos. Hablo de experiencia de años, de mucho antes de que se inventara esto del dospuntocero, y donde lo que primaba eran artículos, columnas de opinión, guiones para comunicados, newsletters, revistas e incluso libros corporativos, o discursos de altos directivos de la empresa en cuestión. A nadie se le ocurría pasarle ese tipo de encargos al becario, sino que se buscaba a gente con capacidad de redacción, de síntesis, buen estilo y una cultura general lo bastante sólida como para conocer el tema sobre el que tocaba escribir, o saber dónde había que buscar la información necesaria. Algunos eran periodistas, que combinaban el trabajo en ambos campos. Pero no todos. Eran, sencillamente, profesionales.

Ahora que la disposición de profesionales libres se combina con una necesidad acuciante de contenidos, y con picos puntuales de trabajo que podrían ser resueltos con su ayuda, resulta que son vistos como competencia, y no sé si como competencia desleal. A mí, que una agencia suponga que uno en su humildad es capaz de arrebatarle el social media del Corte Inglés me suena a como si Leonardo DiCaprio me mirara mal porque pensara que iba a levantarle la novia. Me sorprende esta cerrazón donde lo que debería haber es colaboración y beneficio mutuo. Si su agencia, o su departamento de comunicación, tiene capacidad suficiente como para emprender un blog corporativo con tres entradas semanales, enhorabuena. Pero si necesita refuerzos, mejor que se olvide de los becarios, o cualquier día la empresa se va a convertir en TT mundial por los motivos menos deseables.

Como decía al principio, en el evento disfruté como un enano. Desvirtualicé a algunos amigos, vi en persona a otros, e hice otros nuevos. Así que espero que, después de este post, me dejen pasar al próximo. Esto es un tirón de orejas en diferido en nombre de los freelance, que, después de todo, tampoco son tan malos. Entre encargos principescamente (o cuñadoprincipescamente) pagados para Ikea, Coca-Cola, McDonald’s, El Corte Inglés, gentecilla así que nos llevamos cuando las agencias no estaban mirando, hasta encontramos tiempo para solazar al público con posts como este. Y además, sin cobrar. ¿Competencia? Si somos unos santos…

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4 comentarios to “¿Quién teme al freelance feroz?”

  1. Stephan Fuetterer 2013/06/02 a 9:08 pm #

    Hola Vicente,

    El RRPP & Tweets estuvo bien. ¡Qué pena que el debate no surgiese antes! Como dices, apareció en las postrimerías del evento. La crónica, además de entretenida es muy fiel a lo que sucedió. Sólo quería matizar mi “sentencia bomba”. Es cierto que antes tenía cientos de competidores (agencias de comunicación) y que ahora son decenas de miles (no cientos de miles). Destaqué unos cuantos: agencias de publicidad, de marketing, estudios de diseño, diseñadores, programadores, freelances, etc, Eso sí: sin indicar que “mi principal competidor es el freelance”.

    Es cierto que aunque otras agencias constituyen un pequeño núcleo básico que se nutre del trabajo de una red de colaboradores, no es el modelo de la mía, donde el 90% del trabajo se desarrolla por los empleados en nómina y prácticamente sólo se externalizan trabajos puntuales por motivos de expertise extremadamente específico o por incapacidad de asumir el trabajo. Es una filosofía que tiene sus razones.

    Los freelances son colaboradores puntualmente, pero como dije, también son competidores ocasionalmente ¿Por qué? Si mi agencia se presenta a un concurso al que también se presenta un freelance, sea del campo que sea, en ese momento es mi competidor. Creo que resulta claro.

    Por otra parte, creo que el freelance de periodismo no sólo se debe limitar a creador de contenidos sino que puede resultar perfectamente un estratega, pero eso melón será mejor abrirlo en otro momento. bastante me he enrollado ya 😉

    Un abrazo!

    Stephan F.

  2. Vicente F. de Bobadilla 2013/06/03 a 4:52 pm #

    Hola, Stephan, y muchas gracias por tu megacomentario. Lo primero de todo, es indicar que tiene toda la razón en lo de los cientos de miles. Dijiste “decenas”, lo recuerdo muy bien y esos cientos obedecen a una exageración involuntaria por mi parte, que no sé cómo se me ha podido colar. Si alguno de los (bastantes) lectores que ha tenido el post me lo hubiera avisado antes, lo habría corregido. Corregido queda.

    Pasemos al tema del debate, que es lo que interesa. Una pena que apareciera cuando ya quedaba poca duración oficial. Murphy, que nunca falla. De todos modos, no veo demasiada contradicción entre tu postura y la mía. Quizá deberíamos centrarnos un poco en lo que se considera un proveedor de contenidos para una agencia de comunicación. ¿Es alguien que hace notas de prensa, alertas de medios, respuestas gráficas, invitaciones a saraos, eventos y cuchipandas (me encanta esa palabra)? ¿O es más bien alguien cuya experiencia específica le permite ayudar a la agencia en trabajos de envergadura (y facturación) extra?

    Obviamente, es preferible lo segundo. Pero te voy a decir lo que, en mi opinión, no es: no es alguien que pueda competir con una agencia de comunicación a la hora de presentarse a concursos, sean o no para cuestiones de social media. Ni tiene los contactos, ni tiene el equipo, ni tiene la preparación para presentar y presupuestar planes de contenidos. Y, cuando le sale un trabajo a él personalmente, suele ser por conocimientos personales y a cambio de unas tarifas que una agencia despreciaría, pero que a un profesional de la cosa le vienen muy bien: 200 euretes por aquí, 400 por allá, a lo mejor algo más por un proyecto puntual, que ahí sí te concedo que puede arrebatarle a alguna agencia. Pero por lo general, creo que las agencias necesitan a los freelance tanto como estos a ellas.

    De todos modos, el follón, que no fue tal, creo que tampoco se lió por tu comentario sobre si los freelance eran competencia (principal o secundaria), sino por el otro comentario (que no hiciste tú), que consideraba poco menos que una irresponsabilidad dejar el social media en manos de los freelance. Hombre, yo más bien lo considero irresponsable dependiendo del freelance en cuestión. De su experiencia o su interacción con el contratante, sea este empresa o agencia. Pero de eso ya hablamos otro día, porque si me pedías perdón por la longitud de tu comentario, yo tampoco me he quedado manco.

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  1. Liderazgo en Social Media: Según, depende | davidmartinezpr - 2013/05/30

    […] En este país de emprendedores y freelancers –profesionales buscandose las habichuelas en un ruinoso mercado de trabajo- éstos empiezan a representar una amenaza para las agencias de comunicación consolidadas que se encuentran con dificultades para competir en un entorno de precios a la baja..y rebaja. De momento, cuentan a su favor con la inercia que hace que los grandes clientes tiendan a confiar en marcas cuya elección, si las cosas van mal, no pueda resultar nunca un grave error achacable al director de comunicación, publicidad o marketing. Interesante lo que ha escrito sobre este asunto el periodista Vicente Fernández, que acudió al acto: “¿Quién teme al freelance feroz?”. […]

  2. El tema que quedó pendiente en el V RRPP & Tweets | Mr Pessimist. El lado positivo de la comunicación - 2013/06/04

    […] David Martínez Pradales y Jorge Fernández, ambos invitados a esta edición, o María de Andrés y Vicente Fernández de Bobadilla, buenos profesionales que no se lo perdieron. En mi caso, quiero dejar una reflexión sobre algo de […]

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