Retweets y reputación online

28 Ago

get_more_retweet_favourite_for_freeDe todas las opciones que el mundo digital nos ofrece para proyectar y expandir nuestro perfil profesional y personal, ninguna tiene la importancia de Twitter. La brevedad, la inmediatez, la facilidad de publicación, funcionan como armas de doble filo que pueden hacernos ganar o perder seguidores con la misma facilidad. En este sentido, nuestro timeline se parece cada vez más a la línea editorial de un medio; de hecho, es un medio de comunicación personal, y nuestros lectores –quienes nos siguen- ya tienen una idea bastante acertada de los contenidos que encontrarán en él, tanto de cosecha propia como ajena. Los de cosecha ajena son lo que llamamos retweets, o retuits en castizo. Hablemos un poco de ellos.

Si tuitear es fácil, retuitear lo es más aún. Requiere menos tiempo, menos elaboración o reflexión previa. Basta con un clic, y allá que va para todos nuestros seguidores ese tuit que hemos considerado merecedor de compartirse por brillante, ingenioso, útil o divertido, o porque lo ha lanzado un amigo al que queremos ayudar en su promoción digital. Retuiteado, y olvidado. Porque, a diferencia de lo que ocurre con los tuits de creación propia, las cosas que hacemos rebotar en Twitter no permanecen demasiado tiempo en nuestra memoria. Y tampoco consideramos cómo lo que decidimos retuitear puede estar afectando a nuestra reputación digital.

Pero lo hace. Más de lo que pensamos. Comencé a darme cuenta del tema cuando uno de los posts de este blog fue retuiteado por un amiguete que es toda una luminaria en lo suyo, y cuenta con un generoso número de seguidores. Una de esas seguidoras también lo compartió, y le mandé un tuit para darle las gracias. Su respuesta: “Lo leí gracias al RT de XXX, del que me fío, y mucho”. Y ahí se me disparó la alarma, cuando vi que la gente que tiene un mayor control de su imagen en redes sociales establece unos baremos de exigencia en el contenido que comparte.

Qlgunos expertos en la web han analizado este tema con más profundidad. De acuerdo con el análisis Influence and pasivity in social media, dirigido por Daniel M Romero, matemático de la Universidad de Cornell, el usuario medio de Twitter retuitea uno de cada 318 tuits; como este trabajo se publicó hace tres años y la red social no ha dejado de crecer, es probable que este porcentaje haya variado, pero lo importante es que “los índices de retuiteo varían de forma considerable en los usuarios, y el reducido grupo de usuarios más activos juega un papel importante en extender la información en Twitter”. Retuitear no es, por tanto, una actividad residual: es tan importante como tuitear, y la calidad de los retuits puede ser más determinante para nuestra influencia en esta red social que el número de seguidores.

Y los profesionales de la influencia (ya saben que en este blog el término “influencers” no es demasiado popular) lo saben muy bien. El trabajo I Tweet Honestly, I Tweet Passionately: Twitter Users, Context Collapse, and the Imagined Audience, publicado hace tres años por Alice E. Marwick, de la Universidad de Nueva York y Danah Boyd, de Microsoft Research, hacía una distinción básica entre los tuiteros emocionales, que publican de todo pensando sólo en su reducido círculo de contactos (o en ellos mismos), y los tuiteros racionales, que usan Twitter como una herramienta de promoción de su marca personal. Los primeros no se lo piensan dos veces antes de tuitear o retuitear, ni les termina de preocupar quien les lea o les deje de leer; los segundos se lo piensan muchísimo. De hecho, sólo tuitearán o retuitearán aquellos contenidos que contribuyan a construir y reforzar su reputación online.

¿Hay algunos parámetros para retuitear más y mejor? Aquí ofrecemos algunas sugerencias:

Alimenta a tus seguidores. Si estás creando una comunidad con la que compartes intereses profesionales, tienes que interactuar dentro de esos intereses. A todos nos gusta reírnos y un chiste de vez en cuando no hace mal a nadie, pero varios días sin compartir información sobre el gremio en el que se supone estás situado da una imagen de desinterés que no te favorece. No retuitees para ti, sino para tu público.

Retuitea de forma creativa. Si sólo haces clic en RT, tus seguidores verán que compartes una información, pero no tu motivo para hacerlo. ¿Lo consideras interesante, crees que aporta algo, o (también puede ser motivo de retuit) te parece criticable o denunciable? Tim Baran, en un post publicado en Legal Productivity, recomienda que nos tomemos la molestia de explicar por qué algo nos ha llamado la atención, tipo: “magnífico texto de @fulanito sobre #censura en la web: http://fulanitoylacensura”.

Busca el equilibrio. No, no es una recomendación zen. Veinte retuits por cada tuit original te pueden granjear una magnífica reputación… como artista del dedo índice. El material que retuiteas contribuye a tu reputación, pero nunca debe ocultar el creado originalmente por ti. A fin de cuentas, se supone que tú también estas buscando que te retuiteen de vez en cuando.

Mira bien lo que promocionas. Como bien nos recuerda Dan Zarrella en el blog corporativo de HubSpot, la menor manera de conseguir retuits es escribir “por favor, RT”. Parece una idiotez, pero oigan, según el autor multiplica por cuatro el número de rebotes. Pero lo que interesa es que Zarrella también ha descubierto que, en el caso de los tuits que incluyen enlaces, mucha gente hace RT sin molestarse en entrar en el link. Un 16,12% de los tuits que analizó consiguieron más retuits que clics en el enlace que contenían. Siendo Twitter un terreno abonado para las bromas de mal gusto, la mala leche o los mensajes alucinados, antes de compartir conviene perder un poco de tiempo en comprobar que ese link lleva efectivamente a un estudio sobre hábitos de trabajo y social media, y no a cualquier escabrosidad que se les pueda estar ocurriendo a ustedes.

Resumiendo, son muchos los indicadores de que lo que compartimos en Twitter dice tanto de nosotros como lo que creamos, y quizá con demasiada frecuencia no le prestamos suficiente atención. Por cierto, si han llegado al final del post y les ha gustado… retuitéenlo. Si no es mucho pedir.

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