No es branding; es personal (premios Elocuent)

5 Feb

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Me perdonarán la burrada, pero a mí esto del Personal Branding siempre me ha recordado a aquella anécdota de Cela, cuando contaba que en una ocasión una sexóloga le preguntó cómo había superado los posibles traumas sexuales que arrastraba desde la infancia, y él respondió:

– Señorita, yo, como soy de pueblo, follando.

Pues eso. Yo creo que el Personal Branding lleva con nosotros desde siempre, pero que hasta hace relativamente poco nadie se ha molestado en ponerle nombre. Va, desde luego, más allá del curriculum o el historial profesional y se extiende a buena parte de las cosas que hacemos cada día. Este post, para bien o para mal, forma ya parte de mi Personal Branding, al igual que la decisión de abrirlo con la anécdota de Cela, que habrá contribuido a que los lectores del post piensen -o confirmen- que soy a) un tipo con amplio sentido del humor b) un cretino integral o c) cualquier otra cosa.

Todos hacemos Personal Branding. La mayoría sin saberlo, casi a tientas. Otros son ya muy conscientes de cómo cultivarlo y sacarle rendimiento profesional. Tuve confirmación de ello hace un par de semanas en la primera ceremonia de entrega de los Premios Elocuent. De hecho, tenía que haber escrito este post mucho antes, pero diversas circunstancias profesionales y personales me han mantenido alejado del blog, añadiendo así a mi Personal Branding los adjetivos de dejado e incumplidor. Suma y sigue.

Elocuent son al tiempo el método y la empresa desarrollados por Víctor Sánchez del Real. Víctor es desde hace años colega y amiguete, pero no está uno aquí para venderles su método, más cuando ni siquiera me paga comisión. Ahí arriba les he dejado el enlace y si les apetece entran a verlo, que para eso son ustedes mayorcitos. Los premios, les decía. La ceremonia fue digna de verse (y pueden ver aquí un completo resumen), tanto por su organización (fallos incluídos ¿o hay algo más espectacular que el premiado de honor llegando en el último minuto, literalmente con la lengua fuera?) como por las intervenciones estelares, empezando por un Ramón Pradera muy alejado de su atildada imagen televisiva, que marcó el tono entrando en el Salón de Actos a bordo de su Harley mientras sonaba Highway to Hell, y continuando con los invitados que ofrecieron charlas breves y sustanciosas: Risto Mejide, Fran Carrillo, de La Fábrica de Discursos, y el propio Víctor, con la guinda de Kike Sarasola (el del último minuto que les decía) que descacharró al personal con su discurso de aceptación.

A medida que la ceremonia transcurría, los galardonados subían a por su premio, y las estrellas invitadas soltaban sus discursos, es cuando se fue haciendo evidente la clave del Personal Branding. Porque los ganadores no podían ser más diferentes entre sí: Mariano Barbacid, Mario Vaquerizo, Rafa Nadal, Jordi Évole, María de Villota, Carlos Rodríguez Braun, Arturo Pérez-Reverte, Santiago Segura, el profesor Alfonso Márquez, la bloguera inventiva Maria Graciani (un encanto, por cierto) y el ya mencionado empresario Kike Sarasola, entre otros muchos. Ponlos en una habitación y, en principio, pensarás que no tienen nada que ver. Salvo por una cosa: son ellos mismos.

Se supone, y es cierto, que la era digital ha proporcionado a buena parte de la Humanidad más oportunidades para expresarse. Lástima que los canales no hayan traído un poco más de originalidad. Andamos metidos en el reino de lo previsible, tanto por parte de los creadores de opinión como por parte del público que les sigue, que quiere oír únicamente unos mensajes concretos para repetirlos después y crearse la ilusión de que tiene una opinión propia. La gente que no es así, desconcierta. Y molesta. Porque su opinión no está fijada en piloto automático, porque te salen por peteneras, porque pueden pensar sobre un asunto en concreto de forma muy distinta a como uno esperaba de ellos. Y encima, te pueden razonar por qué piensan así. Sin mentirte. Por eso, la gente que les sigue o que les aborrece no suele estar agrupada en una misma esquina del cuadro ideológico.

Mucho de eso hubo en el escenario del Salón de Actos de la vetusta y entrañable Facultad de Ciencias de la Información. Por eso auguro un éxito aún mayor para las próximas ediciones de estos premios, si siguen ateniéndose a elegir a las personas que comunican a partir de la sinceridad y la originalidad. Risto Mejide dijo en su intervención que si nadie se molesta es que no has comunicado nada. Como gana mucho más dinero que yo, no le voy a contradecir, pero sí a hacerle una puntualización: si quieres molestar, molesta. Pero procura no molestar siempre a los mismos.

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