Operación Palace, o el día en que Jordi Évole nos pegó un tiro en su pie

24 Feb

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No me voy a andar buscando disculpas: soy uno de los que anoche se tragaron enterita la bola de Jordi Évole. A diferencia de muchos otros, no he borrado ni uno sólo de los tuits que publiqué durante el programa exigiendo destituciones, abdicaciones y guillotinas en la Puerta del Sol. Y que le quitaran el Óscar a Garci. Sólo empecé a sospechar tras los avisos de un par de amigos, e intenté salvar la honra tecleando como un poseso algún tuit de suspicacia, que logró entrar segundos antes de que anunciaran que el supuesto documental lleno de revelaciones sobre el 23F era una trola descomunal, y que a unos cuantos inocentes (servidor) nos la habían colado hasta el colodrillo.

A estas horas el debate sigue en las redes, mientras periodistas y blogueros intentamos aportar nuestro granito de arena escribiendo algo que valga la pena leer. Algunos defienden la maniobra de Évole como ejemplo revelador de que no hay que tragarse cualquier cosa que te digan los medios de comunicación. Otros la sitúan entre la irresponsabilidad y la majadería. Como este blog, por ejemplo.

El que algunos (insisto, me incluyo) nos tragáramos sin rechistar todo lo que nos estaban contando tuvo mucho que ver con el programa -y el periodista-, que lanzó las supuestas revelaciones. Un programa que se he trabajado año tras año una credibilidad imbatible, tratando sin tapujos temas como los desahucios, la corrupción en todos los partidos, las estafas bancarias, el independentismo -y el abertzalismo, con amenaza física incluida- , el accidente del Metro de Valencia y los esfuerzos por taparlo, entre otros muchos temas que nadie tocaba y si lo hacía, era esquivando muchos charcos. Salvados es, para mucha gente, la única voz que les queda, y para los que aún valoran la información, un referente de lo que otros deberían hacer.

Por lo tanto, si a estas alturas Salvados anuncia un especial sobre el 23-F donde se van a hacer revelaciones nunca antes oídas, eso es exactamente lo que uno se espera. Nunca una broma. Nunca una mentira. Nunca una frivolización, y menos sobre un tema que, tal y como contaba la parte fiable del programa, tuvo lugar en unos años de los que, la verdad, es para preguntarse cómo salimos enteros, con un franquismo que aún tenía las garras bien clavadas en las instituciones y un ritmo de atentados terroristas que no creo que fuéramos capaces de soportar hoy. La Transición no fue un paseo; más bien estuvo a punto de ser un paseo militar. Dejando aparte lo contento que cada uno pueda estar con el resultado, fueron años duros, cargados de tensión.

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Lo bueno, como suele suceder, vino después, cuando Jordi Évole se justificó argumentando que “el Tribunal Supremo no autoriza la consulta del sumario del juicio hasta que hayan transcurrido 25 años desde la muerte de los procesados o 50 años desde el golpe” y que, ante la imposibilidad de contar lo que de verdad ocurrió en el 23-F, optaron por crear un falso documental, tomando como referencia Operación Luna, “donde se explica que la llegada del hombre a la Luna fue falsa. Nosotros hemos cogido la fecha del 23 de febrero, que también arroja muchos interrogantes, para hacer el mismo experimento”.

Jordi, chaval, aquí sí que ya te has lucido. ¿O sea, que la llegada del hombre a la Luna “también arroja muchos interrogantes”? Si fue una sorpresa ver que nos habías tomado el pelo, más lo ha sido comprobar que estás en el club de fans de Iker Jiménez, todo un modelo de rigor periodístico. Un par de objeciones: Operación Luna fue una producción del canal francés ARTE, dirigido por William Karel, que no es periodista, y emitido el 1 de abril –Día de Los Inocentes en Francia y Estados Unidos-, que jugaba con las teorías conspiratorias sobre los viajes al satélite y, como anoche, contó con la complicidad de figuras relevantes que confesaban ante la cámara todo tipo de burradas. Hay una pequeña diferencia entre bromear con el viaje a la Luna y con un intento de golpe de Estado, sobre el cual, y eso sí es cierto, todavía quedan muchas preguntas por resolver.

Y a ver quién las resuelve ahora, Jordi. Vaya nube de tinta has echado, sobre este tema y sobre otros muchos, precisamente en unos momentos en los que la credibilidad del periodismo español está bajo mínimos. Los experimentos, como dijo aquél, con gaseosa. Porque creo que las consecuencias de este las vamos a pagar durante mucho tiempo. Por cierto, dentro de unos días se cumplen diez años de los atentados del 11M. ¿Por qué no nos adelantas qué se te ha ocurrido para entonces?

7 comentarios to “Operación Palace, o el día en que Jordi Évole nos pegó un tiro en su pie”

  1. Es importante saber encajar el golpe 2014/02/24 a 11:10 am #

    No culpe a Jordi Évole de su propia credulidad. Lo del sumario no es una justificación, es lo que hay. Si lo hubiera sabido usted, habría caído en que era imposible que le fueran a contar otra cosa diferente a lo que nos han contado desde aquel día. No lo sabía, y me parece normal, yo tampoco. Plan B: si se hubiera molestado usted en reflexionar sobre lo que le estaban contando en vez de simplemente actuar como si estuviera viendo una película y quedarse maravillado mirando cómo discurría la trama se habría dado usted cuenta de que había cosas que, cuando menos, chirriaban, y por tanto podría ser de los listos que no cayeron y así no le jodería que le hayan engañado, que, me temo, es el problema que se esconde tras el ataque furibundo que ha plasmado en esta entrada.
    Lo que Jordi Évole ha hecho con esto es darnos dos lecciones: la primera, que no hay que creerse todo lo que dice alguien a quien no conocemos y en quien, por tanto, no podemos confiar sólo porque lo diga en la tele, o en un periódico. Ni siquiera el mismo Évole (salvo que le conozca usted personalmente, claro).
    La segunda, que si el engaño ha sido posible es precisamente porque no sabemos nada del golpe de Estado, salvo lo que se nos ha querido contar desde arriba. Cosa incomprensible más de treinta años después.

    Pero claro, hacer ese ejercicio de autocrítica es difícil, porque la autocrítica siempre es jodida. Lo fácil es indignarse porque le han engañado (habría que ver a qué partidos vota usted regularmente, iban a ser unas risas) y buscarse una excusa para echar mierda en Jordi, y eludir así esa autocrítica tan necesaria.

    Como se suele decir, Jordi ha señalado a la Luna y la mayoría (indignados o maravillados de la manera magistral en la que les han engañado, que también los hay) se han quedado mirando al dedo.

    • Vicente F. de Bobadilla 2014/02/24 a 11:19 am #

      Estimado Naxas. En primer lugar, le agradezco su comentario, pero sólo quisiera puntualizar su calificativo de “ataque furibundo” y sobre “echar mierda” en Jordi. El post está escrito esta mañana, es decir, cuando ya se me había pasado cualquier posible cabreo, y verá que en él no ahorro autocrítica, o eso he pretendido. Si ve otros posts dedicado a Salvados en este blog, creo que se disipará cualquier duda sobre si tengo animosidad hacia Jordi Evolé o Salvados, o más bien todo lo contrario. De hecho, hace unos años Évole me dio una alegría cuando incluyó un twitter post sobre el prograa entre sus favoritos de Twitter.
      Pero no estoy nada de acuerdo con lo que hizo anoche, y aquí he intentado exponer mis razones lo mejor que sé. En cuanto a los partidos a los que voto, como a los que vota usted, es asunto particular. Muy bien traído, por cierto, lo del dedo y la Luna…

      • Es importante saber encajar el golpe 2014/02/24 a 11:58 am #

        No sé qué escribe usted sobre Salvados normalmente porque acabo de encontrar este blog por un mensaje suyo en Twitter, pero no digo que hubiera inquina ya de antes o que haya escrito usted esto porque va de normal contra Évole. Digo que en este caso podría haber influido la sensación de “tonto” que se le queda a uno cuando le meten una de éstas. Si me dice usted que no pues yo me lo creo.
        Pero la autocrítica a la que me refiero (disculpe que le lleve la contraria en su propia casa otra vez) no la veo. Sí, reconoce usted que le engañó. Y reconoce que puso tweets metiéndola hasta el corvejón que no ha borrado, lo cual le honra. Pero luego deriva todo eso hacia el engaño, más o menos resumido en “lo escribí porque me estaba engañando un tío del que yo siempre espero la verdad”. A lo que me refiero con autocrítica es a que debería usted reconocer (y es una recomendación personal de algo que creo que le falta, no pretendo decirle que haga esto o lo otro) que no hizo bien en creerse a pies juntillas lo que le estaban contando. Y me parece mentira estar diciéndole esto a alguien que lleva media vida siendo periodista, porque supongo que sabrá usted lo que hay en el mundillo mucho mejor que yo, que soy ingeniero.
        Por eso me sorprende que alguien con su currículum no se planteara algunos detalles cogidos con pinzas o que cantaban la traviata. La lección supongo que la ha aprendido: en este mundo no puedes fiarte de nadie hasta que lo conozcas personalmente y bien. Y menos si es un pez gordo en un medio de comunicación, dicho sea sin ánimo de ofender a la profesión.
        Cuando empezamos a creernos lo que alguien dice sin molestarnos en reflexionar sobre ello es cuando empieza el sectarismo, y puestos a ser sectarios, tan malo es serlo de Jordi Évole como de Paco Marhuenda, y que Dios me perdone por atreverme a compararlos.
        Dicho en breve, me parece que se centra usted más en su desacuerdo con lo que hizo Évole que en la autocrítica. Que, por cierto, se puede estar de acuerdo o no, pero lo que es innegable es que Évole nos ha dado una lección muy valiosa de una forma que impacte hondo. Por A o por B mucha gente va a pensárselo dos veces ahora antes de creerse nada sin contrastarlo.

        No voy a decir que yo fuera un listo listísimo que dijera desde el minuto uno “esto es un fake”, porque estaría mintiendo, pero muchas cosas las puse en tela de juicio hasta que Évole me presentara pruebas tangibles de todo aquello, cosa que esperaba que hiciera porque para eso es Jordi Évole. Y eso me valió buenos rapapolvos en el grupo de WhatsApp que tengo con mis amigos, que también lo estaban viendo.

        Tiene razón, lo de los partidos a los que vota no es asunto mío, disculpe. Pero seguramente le engañen también. Y esos no lo hacen para luego revelarle la verdad con fines didácticos.

  2. alex 2014/02/24 a 12:25 pm #

    Siento deciros amigos que si os lo creísteis fué por algo… el documental está plagado de incorrecciones, si no sois capaces de pensar por vosotros mismos y reflexionar y hacerte preguntas durante el documental es porque sois unos crédulos, el documental como tal no había por donde cogerlo, ahora que ya lo sabéis os invito a que volváis a verlo y entonces reflexioneis… a ver que pasa! Pensad por vosotros mismos haced el favor, haceros preguntas por todos e intentad responderlas vosotros mismo , pensad, opinad, pero nunca os creais lo que os digan periodistas politicos y demás, JUZGAD VOSOTROS MISMOS.

  3. Eulalia 2014/02/24 a 12:54 pm #

    Empecé a ver “Salvados” cuando ya había comenzado ¿Qué estábamos viendo? ¿Qué nos estaban contando? Viví el 23-F siendo joven y me acordaba de lo que había sucedido. No me cabía en la cabeza que Jordi Évole, que como bien dice el autor del blog, se ha ganado su credibilidad a golpe de programas, me estuviera metiendo una trola de padre y muy señor mío. Me fui a Twitter y ya empecé a mosquearme. Cuando ya constaté que aquello era un montaje bien tramado aunque con fallos, fue cuando Iñaqui Gabilondo, director en aquella época de los informativos de RTVE, contó sin mover una ceja que era mentira que Prado del Rey hubiera estado tomada por el Ejército. ¡¡Plaff!! Se acabó la mentira. En esos años yo empezaba mi andadura profesional y, casualidades de la vida, trabajaba en un programa de televisión, de la 1, claro. Y aquel 23 de febrero, estaba trabajando en la calle haciendo unas entrevistas cuando todo el equipo se enteró de lo que estaba ocurriendo. Esa noche, el productor del programa tuvo que llevarse la cámara y todos los trastos a su casa porque la tele estaba “tomada” por el Ejército. Al día siguiente, igual. El 25 fui a trabajar y la policía seguía en Prado del Rey. Una larga fila de policías custodiaba “la casa”. El 23-F sólo ha sido el guión de un periodista que nos coló una peli en lugar de un reportaje.

  4. jlcebollada 2014/03/01 a 10:19 pm #

    Me pregunto cuál sería nuestra opinión y nuestros comentarios sobre este programa, por ejemplo,si no existiera Twitter y si sólo hubiéramos podido hablar sobre el documental una vez que se hubiera emitido por completo. ¿Habría cambiado algo nuestra percepción?
    En mi humilde opinión, nos guste o no lo que ha hecho Evole, y a mí éste, me parece un programa sin sustancia, no invalida nada de lo que ha dicho antes; porque no ha querido engañar… más allá de 30 minutos y no tenía intención de que nos creyéramos para siempre sus patrañas.

    • Vicente F. de Bobadilla 2014/03/02 a 12:14 pm #

      Esa es una buena pregunta, jl. Yo he optado por ser honrado y no borrar un solo tuit. Si no existiera Twitter, a la mañana siguiente todos lo habríamos comentado afirmado que a mí no me la pegó, me di cuenta enseguida, faltaría más.
      El problema es que me está ocurriendo que alguna gente piensa que he escrito este post para vengarme por haber picado. Yo sólo puedo asegurar que he intentado ofrecer mi punto de vista de buena fe…

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