En tren con García Márquez

18 Abr

4066-MLA116062401_2015-OSucedió hace ya unos cuantos años. Yo terminé mi trabajo del día en aquello que entonces aún podía llamarse dignamente Grupo Zeta, y bajé hacia la estación de Recoletos, para coger el Cercanías. Venía el tren bastante vacío, no sé si por lo tarde de la hora, y enseguida encontré un grupo de cuatro asientos sin ningún ocupante.

Al sentarme, vi un libro en el asiento de enfrente: El amor en los tiempos del cólera, de García Márquez, y además la primera edición en España, que publicó Bruguera. Estaba claro que otro viajero se lo habría dejado, aunque no podía saberse si lo había hecho sin querer o intencionadamente, así de desastrado estaba el volumen. Las grietas en el lomo, la deformación en las esquinas de la cubierta, hacían obvia no sólo su edad, sino el trabajo a que había sido sometido (si los lectores tenemos el trabajo de leer, los libros lo tienen el de ser leídos). No pedía más lecturas, pedía el asilo de una estantería o la eutanasia de una planta de reciclado. Lo abrí, y vi un nombre de mujer escrito con bolígrafo en las primeras páginas. Aún estaba pensando qué hacer con él (si es que debía hacer algo), cuando apareció el revisor y se vino directo hacia mí.

– Disculpe, ese libro…

– ¿Sí?

– Resulta que su dueña se ha bajado en Atocha y se lo ha dejado en el asiento. Entonces, nos ha llamado para ver si lo encontrábamos y se lo podíamos devolver. Nos ha dicho que significa muchísimo para ella.

Le di el volumen, bastante aliviado, y se alejó con él. Hay que decir que no habíamos llegado ni siquiera a Nuevos Ministerios, la siguiente estación. Tanta celeridad siempre me ha hecho pensar en el pánico que debió sentir la propietaria al darse cuenta de su distracción y de que aquel Cercanías se alejaba por el túnel, con su libro en las tripas. Un libro que, por lo demás, se ha vendido tanto como para que sustituir un ejemplar perdido no sea caro ni difícil. Pero ella no quería reemplazarlo; quería precisamente ése, y no iba a dejarlo marchar sin hacer todo lo posible para recuperarlo. Los motivos que podía tener para ello ya son cosa de la imaginación de cada uno.

Por supuesto que esto podía haber pasado con muchos autores, y con muchas obras. Pero en un día como hoy, dónde las páginas del mundo se han quedado un poco más vacías, parece como una historia apropiada para García Márquez. El talento literario, por descomunal que haya sido en este caso, sirve para que hablen de uno en prensa, en radio, en televisión, para que le dediquen calles y estatuas. Pero no garantiza que millones de lectores de todo el mundo te vayan a despedir como a un amigo cercano, o que una lectora se tome tantas molestias por un ejemplar viejo y machacado. Eso se consigue con una prosa capaz de conmover y se acercarnos al autor. De acercarnos tanto como para no permitir que un descuido al salir de un tren nos aleje para siempre de uno de sus libros.

2 comentarios to “En tren con García Márquez”

  1. drlopezvega 2014/04/24 a 7:36 am #

    Comprendo perfectamente la querencia de la muchacha por ¡ese! volumen en particular. Algo parecido se narra en el texto “La dignidad y un libro”, que puedes encontrar en mi blog: http://www.drlopezvega.wordpress.com
    Leí “El amor en los tiempos del cólera” cuando cursaba 3º de carrera. Estaba memorizando la Microbiología -horrendo desafío a los sesos y al sentido común- y deglutí el libro en 2 noches, robando el sueño que los estafilococos reclamaban para sí.
    En 2 noches, lo juro, y aún recuerdo a Fermina Daza. Y el libro atesora varios machacones y dobleces porque furibuindos ataques del sueño me lo arrancaron de las zarpas y una hermosa mancha de agua, misteriosamente amarillo-rosácea, porque se le vino encima el agua de la mesita de noche. Y no se lo presto ni a Dios bendito y es de la misma edición que la pasajera echaba en falta, pero no tiene ls mismas orgullosas cicatrices.
    Todo esto lo leen los fanáticos del libro electrónico, claro, y les suena a chino-cebolleta. Pues que se jodan.

    • Vicente F. de Bobadilla 2014/04/24 a 9:02 am #

      En casa también tenemos libro electrónico, y es muy útil para según qué obras. También hay libros de papel a los que tenemos un gran cariño. Son compatibles, creo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: