Siete cosas que no pueden faltar en la Feria del Libro

6 Jun

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Y no son los famosos firmando, ni la presencia de algún miembro de la Familia Real en la ceremonia de inauguración, ni los niños pidiendo pegatinas, ni la aglomeración de gente de los fines de semana, ni nada de lo que les cuenten por ahí. Que son ya 42 años yendo a la Feria, y sé un poco de lo que hablo. Si usted pertenece a ese género en extinción que va por verdadero amor a la lectura y no para llevarse la rúbrica de las estrellas de Masterchef (¿y yo para qué me he comprado este libro si no sé freir un huevo?), estas son las cosas imprescindibles en toda visita a la Feria comme il faut.

  1. Más libros de los que tenía planeado comprar. Aunque su presupuesto esté más limitado que lo que se gasta Antonio Lobato en gomina, siempre aparecerá alguno al que no podrá resistirse. Nada de remordimientos, esos son justo los que más se disfrutan, y los que más se arrepiente uno de no haber comprado. Reconózcalo: ir a un sitio con cientos de miles de libros pensando que sólo se vas a llevar dos, es engañarse a uno mismo de la manera más miserable.
  2. Un montón de catálogos que luego no va a volver a abrir. Sin problemas. Diríjase al montón de catálogos de la Feria del año pasado, que tampoco ha abierto, tírelos y sustitúyalos por el nuevo montón. Mantenga actualizados en todo momento sus papeles inservibles.
  3. Gente a la que no le apetece ver. Un ex jefe, una ex pareja, un ex compañero de colegio, un ex profesor, otro ex jefe. La reacción ante el encuentro dependerá del grado de animosidad: hacer como que no le ha visto, enseñarle bien clarito el dedo corazón o dejarle caer en el pie la última de Ildefonso Falcones (esguince garantizado). ¿Y no hay posibilidad de encontrarse con amigos? Claro, pero esos ya sabe que han ido ¿Para qué está Facebook si no?
  4. Marcapáginas. Si acaba con menos de una docena, no ha estado en la Feria. Así de sencillo. Seguro que alguno es lo bastante bonito como para que valga la pena quedárselo. Guárdelo y deshágase de los otros sin remordimientos. ¿O quiere dejarlos olvidados por ahí y abrir algún cajón años después para encontrarse con uno donde aparece la cara de Juan Luis Cebrián? A mí me ocurrió, y aún tengo secuelas.
  5. Amigos y conocidos firmando cuyo libro le interesa, y a los que va a ver a la caseta correspondiente para llevárselo y charlar un poco con ellos.
  6. Amigos y conocidos firmando cuyo libro NO le interesa, y en ese caso pregunta en Información en qué caseta están para a) dar un conveniente rodeo por los alrededores, o b) pasar reptando como un comando en Iwo Jima por debajo del mostrador. Si a pesar de todo le pescan, recurra a la nueva e infalible excusa: ¿Tu libro? Ya me lo compré en electrónico antes de la Feria.
  7. Libros que sin falta va a comprarse el año que viene. Y que siempre son un buen motivo para volver.

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