Mitos (y estímulos) del Pop en el Thyssen

16 Jun
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Warhol y Bloguero (Composición con iPad2)

Poco a poco, la cultura y el arte parecen estarse convirtiendo en temas donde los blogueros, como ya ocurre en la gastronomía o la moda, son una plataforma a tener en cuenta. La visita organizada hace unos días por el Museo Thyssen a su nueva exposición Mitos del Pop, es una nueva confirmación de esta tendencia. Un museo no es nada ya sin una pancarta bien gorda, le dije un día, no del todo en broma, a un amigo que trabaja precisamente en el sector; no puede obviarse ya que la comunicación de estos centros tampoco es nada ya sin una buena estrategia en redes sociales para anunciarse, difundirse y hacer amigos. Que es, en el fondo, para lo que las utilizamos todo el mundo.

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La maestra explica, los alumnos atienden (y tuitean)

Durante la visita, las redes (Twitter especialmente) intervinieron incluso más que de costumbre, estimuladas quizá por la propia temática de la exposición. Una de las diferencias entre invitar a un periodista o a un bloguero es que el segundo, a poco activo que sea, se convertirá en coprotagonista del evento, su personalidad actuará como un prisma interpuesto, narrador y acto serán la misma cosa. Al contrario que muchos periodistas, el bloguero siempre anunciará su asistencia al acto en sus redes sociales, y retransmitirá en directo sus impresiones personales antes de redactar su post.

Lo cual, si bien se mira, es algo completamente pop. No es de extrañar que uno de los comentarios más repetidos durante la visita fuera cómo la presencia de Internet habría podido servir a estos artistas no sólo para difundir su obra, sino para crear, cómo habrían utilizado las herramientas digitales para expandir sus experimentaciones y rupturas. Sus discípulos lo han hecho, pero no se puede evitar pensar en los diferentes usos que se les habrían ocurrido a quienes marcaron el camino y vivieron en un mundo irrepetible.

La tentación de jugar con la exposición era demasiado fuerte. Mientras intentábamos no perder los detalles de la explicación de Paloma Alarco, nos entregamos a nuestras propias invenciones digitales. No sé si el Museo permite hacer fotos a los visitantes que pagan; parece injusto que las travesuras nos hayan quedado reservadas a los invitados. Fotografiar a Warhol y entreverte como parte de la fotografía; o multiplicar a Lichtenstein en una cadena de imágenes encadenadas, donde cada fotógrafo tiene su captura del cuadro en su dispositivo digital. Tonterías, claro, pero no creo que se nos hubieran ocurrido con Chagall, Hopper o Cezanne.

El bloguero fotografía al bloguero que fotografía al bloguero que fotografía el cuadro.

El bloguero fotografía al bloguero que fotografía al bloguero que fotografía el cuadro

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Lo que podríamos llamar el “making of” o, en castellano viejo, el así se hizo

No necesitan la recomendación de este bloguero, de mucho menos alcance que lo que la gente del Thyssen se figura (y esperemos que no se enteren), para visitar la exposición, que por lo que cuentan ya tira bastante bien sin ayuda. Pero les recomiendo que vayan, y que lo hagan con la imaginación atenta. Casi todos los demás pintores de las temporales del Museo –a lo mejor Chagall podía ser la excepción- creaban desde su mundo genial pero esperable; pocas sorpresas podía haber allí; sin embargo, años después de que se extinguiera el mundo que los vio nacer, el Pop y sus mitos siguen siendo una sorpresa continua, que estimula, despierta las neuronas de una bofetada, y nos mantiene alerta.

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