Una entrevista única con Eli Wallach

25 Jun

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“De todos los papeles que he hecho en teatro y cine durante cincuenta años, yo creo que en mi tumba aparecerá como epitafio El Feo”. Pero Eli Wallach fue mucho más que El Feo. A una carrera intensísima en cine, teatro y televisión le puede añadir el curioso (que no dudoso) honor de haber sido el único actor entrevistado por la revista Dirigido Por en más de veinte años.

Como saben los aficionados, Dirigido… es una magnífica y veterana revista de cine con un grupo de críticos formado con vocación de Tendido Siete; al que le gusta más de una película cada seis meses le miran de reojo, este chico se nos está ablandando… Y centran su atención sobre todo en los directores. Pero en 1996, aprovechando que Wallach estaba en España para el estreno de Two Much, de Fernando Trueba –donde hacía de padre de Antonio BanderasAntonio Castro le entrevistó. Tenía entonces ochenta años, y el crítico recuerda que “estuvo encantador, de un perpetuo humor excelente, y asombrándose él también de que a su edad todavía se acordase del título de sus películas”.

He andado rebuscando por casa, y he encontrado el número. No me resisto a dejarles aquí, esperando que no importe a Antonio Castro ni a los chicos de Dirigido… algunos de los mejores momentos:

 “Después de dos años de teatro, me ofrecieron una película en San Francisco. La dirigía Don Siegel y cuando hablamos del precio, como chiste, como broma, dije: quiero diez mil dólares por muerto, y como en la película mataba a cinco personas…”

 “Prefiero el teatro (al cine): el teatro es como una corrida de toros. Cuando sube el telón solamente quedamos en el ruedo el toro y yo. No se puede cortar, no se puede uno cubrir, no se puede repetir si sale mal. Es un reto mayor, pero si alguien me para en la calle y me reconoce, puedes estar seguro de que no es por mi interpretación en el teatro, sino por algunas películas. Sobre todo por los westerns”.

 (En Los Siete Magníficos) hay una escena en la que Yul Brinner me dispara y yo caigo. Cuando mi hijo de doce años estaba viendo la película se enfadó mucho y me dijo muy molesto: ‘Papá ¿es que no eres capaz de disparar más rápido que Yul Brinner?’”

 (Elia) Kazan era muy listo. Era como un pescador que sabía sacar lo mejor de Brando, de James Dean. Dean me dijo una vez: ‘Él quiere que haga una película’. Yo le respondí: ‘Pues hazla’. Él dijo: ‘No estoy nada seguro’. Insistí: ‘Hazla’. El fue e hizo Al este del Edén”.

 “(En Los Vencedores) yo tenía una escena en la cama con Jeanne Moreau. Y para protegerme me hice un tatuaje en el brazo con el nombre de mi mujer”.

 “Yo he estado prácticamente en el mundo entero, salvo en la India y en Australia. Pero lo que me gusta de las películas de cine es que te metes en culturas diferentes y tienes que aprender a entenderla. Y es una experiencia verdaderamente enternecedora, que nosotros en América pensamos que tenemos las respuestas para todo, pero a la hora de la verdad, no sabemos nada de nada, nos falta tradición y cultura. Yo bebo por la noche con los gitanos en Granada o en Murcia y el baile español es maravilloso”.

 “Cuando Coppola hizo El Padrino III, me dijo: ‘Tú vas a hacer el papel de un viejo, viejo amigo de la familia’. Yo le respondí: ‘Si soy tan viejo, viejo amigo de la familia ¿cómo es que no he salido en El Padrino y El Padrino II?’”

 “Conocí (a Sergio Leone) en California. Me dijo que quería que interpretara un papel importante en la película. Yo le pregunté qué clase de película era, y me respondió que era un Western. ‘¿Un Western italiano? Eso suena a pizza hawaiana’”.

 (Sobre su papel de Napoleón en Las Aventuras de Gérard) “Cuando me llevaron el uniforme, habían dejado un hueco en la guerrera para que pudiera colocar la mano. Y pregunté: ‘Pero ¿qué es esto?’ Y me dijeron que era para que no se deformara el uniforme cuando colocara la mano allí. Pero yo les dije que no iba a poner la mano ahí. ‘Pero todos los Napoleones lo han hecho’, me replicaron. ‘Por eso mismo yo no lo haré’”.

 “Fernando Trueba es muy joven, pero muy brillante (…) Tiene una gran ventaja. Es muy tranquilo. Las cosas pueden ir mal, parecer toda una locura, pero siempre es él el que lleva la batuta o el volante. Con él se trabaja muy tranquilo, porque sabe lo que quiere. Al principio, como tiene un ojo malo, yo no sabía dónde mirar (…) Le dije que me gustaría decir (en la película) lo único que sé decir en español. Él se rió y dijo que no. Era esta frase: “Quien temprano se levanta, tiene una hora más de vida y en su trabajo adelanta”.

 (En castellano en el original)

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