Lecturas y formatos (post de domingo)

6 Jul

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Es normal que los aficionados a la lectura estén con más de un libro al mismo tiempo. Y es también normal que esos libros no tengan demasiado que ver entre sí. Es lo que me pasa a mí ahora mismo, y que me ha servido para unas cuantas reflexiones de esas de post de domingo, de los que no lee nadie (bueno, eso en este blog tampoco es demasiado raro) y que se van escribiendo con pachorra, siguiendo el ritmo de la tarde, en este caso sobre libros, lectura y soportes. Les cuento.

hombres-fuera-de-serie_9788434417724Uno de los libros que estoy leyendo –el moderno, por decirlo así- se llama Hombres fuera de serie, o Difficult Men en su versión original. La edición española la publica Ariel y, salvando una traducción bastante mejorable –que entre otros fallos, ni se molesta en pasar al español títulos de series y películas, aunque se hayan estrenado aquí- es una obra imprescindible para los aficionados a las series de televisión que han llevado a otro nivel la oferta de la (antes) pequeña pantalla: Los Soprano, The Wire, Mad Men, Breaking BadTiene tanta información que empacha, y al mismo tiempo se hace corto y no puede soltarse. Quien quiera dedicarse profesionalmente al mundo de las series no puede perdérselo. Pero cualquier espectador que haya disfrutado con uno o con varios de los títulos antes mencionados -y somos muchos-, disfrutará igualmente con las declaraciones de, y los cotilleos sobre, los equipos que las crearon y le le dieron literalmente la vuelta al mundo televisivo.

BUQUINISTAS El otro libro con el que ando, como les decía, es muy distinto a este. Se titula Libros, buquinistas y bibliotecas, y es una recopilación de artículos escritos por Azorín que de un modo o de otro trataban el tema del mundo de los libros, los lugares donde se guardan y las costumbres de quienes los leemos. La selección de Francisco Fuster es completísima, incluyendo piezas publicadas en Argentina pero inéditas en España; y la edición de Forcola, tan cuidada como es norma de la casa. En este caso, tenerlo en papel es obligatorio para pasear por sus artículos, leer y subrayar. Y, por el camino, disfrutar con un Azorín distinto del que nos inculcaron en la escuela, con un estilo rico y moderno, que se muestra bromista y cercano a pesar de su elegancia de siempre, y de su erudición abrumadora.

Los dos libros, cada uno en su campo, son más que recomendables. Pero hay más diferencias.

Sobre Hombres fuera de serie, sabía que existía desde su aparición en Estados Unidos, pero no pude conseguir la versión inglesa. La edición electrónica de Ariel está muy bien de precio (menos de diez euros), así que entré específicamente en la web de la Casa del Libro y lo descargué. En cambio, el libro de Azorín fue una compra relativamente aleatoria en la pasada fuera del libro, cuando me paré en la caseta de Forcola y estuve un rato charlando con Javier, el editor. En cierto modo, estaba siguiendo al pie de la letra las palabras del propio Azorín cuando escribe, más de una vez, sobre la “feria de los libros” que en 1920 se celebraba al lado del Jardín Botánico de Madrid dedicada exclusivamente a las librerías de viejo (lo que más tarde se establecería de modo permanente en la Cuesta de Moyano) y en la que se practicaba la gratificante costumbre de curiosear:

“Devanear por entre los tableros atestados de libros –libros modestos, libros que han estado en muchas manos- es un placer intelectual (…) La imaginación corre veloz de uno en otro libro. A veces no encontramos lo que andamos pacientemente buscando, y otras tropezábamos con algún volumen que no esperábamos nunca encontrar. El mariposear sobre todo lo antiguo y lo moderno, sobre lo nacional y lo extranjero, tiene su provechosa –y dulce- utilidad”.

Las librerías online son útiles –y económicas- a la hora de proporcionarnos inmediatez. En un par de minutos tenemos en el reader la obra que queremos leer, y que podemos empezar en ese mismo momento. Y las librerías físicas, que nos permiten dedicarnos a curiosear con ojos y manos, sabiendo que no saldremos de ellas sin llevarnos algo, son en comparación lentas, erráticas e imprecisas. Es decir, humanas.

Los nuevos lectores no sólo simultanean títulos, sino también formatos. Poco a poco se nos va estableciendo el hábito de decidir qué libros queremos leer en cada uno. Creo que vamos ganando con esta amplitud de oferta, la verdad. Siempre y cuando se nos permita el gusto de tocar y hojear un libro de papel de vez en cuando. Y siempre y cuando no perdamos la costumbre, ya sea en papel o en digital, de pagar por lo que leemos.

Una respuesta to “Lecturas y formatos (post de domingo)”

  1. Patricia Millán 2014/07/06 a 8:00 pm #

    Soy una lectora atípica, porque ni me gusta simultanear libros, aunque sí acumulo decenas a la espera, ni he caído en el libro electrónico. Soy una joven antigua, de las que de vez en cuando se cortan con el filo de la hoja y no se lamentan por ello. Y por supuesto, me pierdo en las ferias de libros, más en las del libro de ocasión que en las de novedades.

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