De Superlunas, redes sociales y privacidad

17 Jul

SUPERLUNA

El pasado sábado, a las dos de la mañana, publiqué en mi perfil de Facebook la foto que encabeza este post, con el título “Superluna en Malasaña”.

¿Qué información estoy proporcionando con ella?

Lo que se puede deducir en un principio es que ese día y a esa hora, yo estaba en Malasaña. Es más difícil saber lo que estaba haciendo allí. Podía estar dando un paseo por mi cuenta. Podía estar con unos amigos. Podía estar engañando a mi pareja. Yo no aparezco en ella (de hecho, salgo en poquísimas fotos de mi Facebook). Así que lo único claro es que me encontraba allí y vi la Luna tan bonita que decidí hacerle una foto y publicarla en mi muro.

O quizás no.

Quizás donde de verdad estaba era en mi casa, y un amigo publicó esa foto en su Facebook, o me la mandó por WhatsApp y decidí compartirla.

Quizá la foto ni siquiera corresponda a la Superluna, sino a la última luna llena que hubo sobre Madrid. Quizá la foto ni siquiera esté tomada en Malasaña; total, sólo se ve la Luna y unos pocos árboles. A lo mejor yo estaba en cualquier otra punta de Madrid (o de España), hice la foto y se me ocurrió decir que la había tomado allí.

Bueno, voy a contar la verdad: estaba tomando algo en una terraza con unos amigos. Buena parte de esos amigos tienen Facebook, pero nadie más sacó una foto de la Luna, y nadie ha publicado nada en su perfil sobre esa reunión.

Somos todos bastante discretos. Tengo otros amigos (todos los tenemos) que no habrían dudado en hacerse un selfie, o en sacar en una foto a todos los presentes y colgarla, detallando el nombre y apellidos de cada uno de ellos.

También, como ya hemos comentado por aquí en otra ocasión, los hay que se inventan casi todo lo que ponen e incluso añaden imágenes de prueba, cuando en realidad esas imágenes pueden ser tan falsas como el texto que las acompaña.

Cada uno tiene su manera de gestionar sus redes sociales. Andaba pensando en esto, y en que muchas veces no nos terminamos de dar cuenta de lo que contamos sobre nosotros mismos, sobre nuestra privacidad y sobre la de los demás. O nos creemos todo lo que nos cuentan, sin pararnos a analizar cuánto de verdad puede haber en una publicación.

La foto es auténtica, la hice yo, y estaba allí a esa hora. Pero ustedes, después de todo, sólo tienen mi palabra para fiarse ¿verdad?

Y por cierto, Malasaña estaba esa noche muy animado. Debía ser, supongo, por la Superluna.

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