Hundamos las bibliotecas públicas entre todos

1 Sep

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La cantidad de gente que uno ve cuando entra en una biblioteca pública no parece estar en correspondencia con la escasa atención que ha levantado la aplicación del canon al préstamo de libros. Sólo Estrella de Diego lo ha comentado en El País, en un artículo tan brillante que no sé qué puede añadir uno aquí. Salvo que han conseguido que me sienta como un ladrón.

Ya saben la historia, y si no, pues en un par de líneas se la recuerdo: la idea es que las bibliotecas públicas tengan que pagar un canon por cada libro, CD o DVD que presten a sus usuarios. Para analizar lo absurdo de esta idea, y cómo nada claro quién es el destinatario final de ese dinero, les vuelvo a remitir al artículo de Estrella. Lo grave es que ahora nos convierte a los usuarios en esquilmadores.

En el caso de uno, soy usuario habitual de unas cuatro bibliotecas públicas situadas más o menos en los alrededores de mi vivienda. Pero habitual habitual ¿eh? Siempre que salgo de casa, llevo los carnets conmigo. Rara es la semana que no me paso por lo menos por una. Cuando tengo que escribir un artículo o un libro, las saqueo para encontrar bibliografía; también escarbo en busca de lectura, cuando me apetece mirar las novedades; he disfrutado de películas de reciente estreno que se me escaparon en los cines; montajes de óperas que, sin las bibliotecas, jamás habría podido ver; me he ahorrado un dineral en cómics, sacando y volviendo a sacar tomos recopilatorios de todos los géneros; y de series, ya ni les cuento: The Wire, Boardwalk Empire, Roma, Modern Family, Juego de Tronos, y lo que aún queda, han caído en excelente calidad DVD y versión original gracias a las bibliotecas públicas.

Así que no quiero ni pensar cuánto dinero les he costado. Se da la paradoja de que los mayores usuarios de las bibliotecas públicas, los que más las disfrutamos y usamos, nos transformamos en sus mayores enemigos, cada vez que sacamos de ellas material les chupamos la sangre poco a poco. Cuanto más leamos, veamos o escuchemos, antes acabaremos con ellas, ya que les obligaremos a usar más y más recursos para pagar ese canon que no se sabe a dónde va, pero sí de dónde sale. Ya habrán adivinado que este post no va del todo en serio; el dinero siempre sale de los mismos, es decir, de nosotros, a pesar de que las bibliotecas deberían estar sobradamente mantenidas con el dinero de nuestros impuestos.

Y lo más llamativo -que no sorprendente- es que la idea ha sido lanzada por el Ministerio de Cultura. El mismo que ni levantó la voz cuando el IVA el sector se puso por las nubes. Vamos a recordar mucho el paso del señor Wert por este Ministerio; más o menos como recordaríamos a Herodes si le hicieran presidente de Unicef.

Una respuesta to “Hundamos las bibliotecas públicas entre todos”

  1. aestheticofart 2014/09/01 a 12:43 pm #

    No nos hagas sentir culpables!! Las bibliotecas pasarán a ser una especie de Fnac… Te lees tus libritos allí mismo, sin llevártelos a casa…

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