¿Su pyme necesita Twitter? Averígüelo usted mismo

9 Dic

art_2Si están ustedes metidos en el mundo de la comunicación, quizá les haya pasado alguna vez una cosa así: un amigo abre una empresa y, lo que son las cosas, le va bien. Poco a poco va creciendo, lo bastante como para crear seis, diez, quince puestos de trabajo. Olé por él, tal y como está el patio. Ese amigo nunca le ha prestado especial atención a las redes sociales; es más, hasta se cachondea de ellas. Pero un día en el que quedas con él para comer, cenar o tomar algo, de repente te lo suelta:

– Oye, eso de Twitter… ¿Crees que nos deberíamos meter?

Es la pregunta del millón, y este es el momento de demostrar que somos amigos de verdad. Porque cuando un pequeño o mediano empresario se plantea este asunto, suele dejarse aparte lo más importante: que la cuestión no es si su empresa necesita Twitter; es que no necesita a nadie que le asesore para saberlo.

Huya de agencias sin escrúpulos, y perdón por la redundancia, que le van a asegurar que, por supuesto, lo necesita. Es más, si no lo incorpora, caerá sobre usted la más negra ruina. Pero si lo hace, sus ventas subirán como la espuma…

– No sea usted burro, ahora se dice que crecerán de manera exponencial.

– Bueno, como sea.

… su imagen de marca rivalizará con la de la Coca-Cola en cosa de seis meses y aparecerá en Fortune; no en la portada, sino en un póster central confeccionado especialmente para la ocasión… Precisamente, pueden ofrecerle un plan de comunicación que incluya un estudio previo de las redes más adecuadas y su mantenimiento por la módica cantidad de (rellénese según lo abultado de la cartera y la cara de hijo de nuestros tíos del cliente potencial).

Por supuesto que hay agencias que llevan, algunas muy bien y otras no tanto, las redes sociales de grandes firmas cuya presencia en esas redes es obligatoria. Pero una empresa que vende luces LED, servicios de fontanería, jardinería a domicilio, o pequeñas editoriales que facturan en un año lo que Pérez-Reverte se gasta en corbatas (estrechas), no tienen por qué recurrir a ellas, al menos de momento. Para estos casos, este humilde bloguero les recomienda el hágalo usted mismo, siguiendo estos sencillos pasos:

  • Ábrase una cuenta de Twitter. Usted. No su empresa. Va a tardar cero coma, y ni siquiera se preocupe por el nombre que elija. Gran Nicolás, Perico de los Palotes, usted mismo. Ponga una foto de su suegra si le parece bien. Total, va a dedicarse a leer, no a publicar.
  • Empiece a buscar. Probablemente ya sabe que Twitter tiene un buscador. Haga una lista con sus competidores, y láncese a rastrear. ¿Están en Twitter? ¿Qué uso hacen de la red y qué tipo de contenidos publican? ¿Cuánta gente les sigue? ¿Y a quién siguen ellos? Apunte los datos que le interesen, y vaya creándose con ellos su propio informe de comunicación.
  • Analice el contenido. Si encuentra a alguna empresa de la competencia, eche un buen vistazo a la categoría de “Tweets y respuestas”, y siga las conversaciones creadas por lo que publican y lo que les responden. Vea qué es lo que más abunda, solicitudes, consultas, pedidos, reclamaciones… Piense cómo reaccionaría.
  • Siga buscando. Controlada la competencia, ahora vaya introduciendo en el buscador palabras relacionadas con su área de negocio. Tomemos de nuevo el ejemplo de las luces LED: vaya probando con términos como LED, iluminación, luces, decoración de interior, jardines y todas las que se le vayan pasando por la cabeza. Apunte los resultados más interesantes.
  • Ahora, en inglés. Amplíe su búsqueda de campo, para ver qué hacen empresas similares en otros mercados. Hablamos del inglés, porque ya se sabe que en esta cosas los norteamericanos… Pero si habla más idiomas, no se corte. No se trata de copiarlos; pero quizá encuentre cosas o usos de la red que todavía no aparecen en el ámbito español.

Y, sobre todo, no olvide apuntar la frecuencia con la que estas empresas tuitean, y su celeridad al responder.

Con eso cuenta con una buena base para deducir a) si su negocio se beneficiará de estar en Twitter b) si cuenta con el equipo necesario para atenderlo correctamente (una cuenta corporativa de Twitter sin usar es como un Director General con lamparones en la camisa) o c) si necesitará ayuda externa. Si es así, ahora es el momento de buscar ayuda externa profesional que le ayude a llevarla. Y no haga demasiado caso de mi bromita de antes: de verdad que las hay.

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