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¿Volverá el periodismo en 2015?

29 Dic

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Dicen que 2015 no sólo será el año de la recuperación en general, sino también el del resurgimiento del periodismo en viabilidad y beneficios económicos. Si lo primero no me lo creo, menos lo segundo. Por supuesto que los medios de comunicación, tarde o temprano, acabarán encontrando alguna forma de recuperación que empiece a compensar la masacre de puestos de trabajo de los últimos años. Lo cual será una buena noticia tanto para los más de 20.000 insensatos (¿lo fuimos menos nosotros en nuestro día?) que se siguen matriculando cada año en España para intentar ganarse la vida con esta profesión, como para los dinosaurios que hemos huido de la glaciación hacia pastos más verdes. Pero una cosa es que los medios resurjan; y otra, más distinta de lo que parece, que con ellos resurja el periodismo.

La crisis no sólo ha hundido medios y puesto en la calle a miles de profesionales –2.400 sólo este año, casi 12.000 desde 2008-; también ha deformado el concepto de periodismo hasta dejarlo irreconocible. Lo que consumimos hoy es un sucedáneo hecho con pocos medios, a cargo de becarios sin información y sin criterio, publicado por cabeceras endeudadas y comprometidas con sus acreedores, y destinado a un público con el paladar embotado tras años por productos adulterados cuya finalidad, como describe Vargas Llosa en su última novela, “no era informar, sino hacer desaparecer toda forma de discernimiento entre la mentira y la verdad, sustituir la realidad por una ficción en la que se manifestaba la oceánica masa de complejos, frustraciones, odios y traumas de un público roído por el resentimiento y la envidia”.

España tiene por delante un año clave: se avecinan cambios de envergadura en el reparto de poder, la estructura de partidos, la evolución de la economía, quién sabe si en la esencia misma de la Constitución y la sociedad. Este escenario es una mina de oro para los periodistas, no sólo por la previsible afluencia de noticias sino por las oportunidades de desarrollar trabajos rigurosos de investigación y análisis, intentando ofrecer a sus lectores una visión, no objetiva –eso es imposible-, pero sí justa y equilibrada. Informando y ayudando a comprender sin adoctrinar. Separando la información de la opinión. Huyendo del sesgo barriobajero en los titulares. Contrastando informaciones y hablando con todos los sectores implicados, no sólo con quienes nos interesan. Considerar que un debate es un escenario para plantear argumentos que hagan razonar a la otra parte antes de contestar, y reflexionar, sobre el fondo, no sobre la forma, a los espectadores. Contribuyendo a construir una sociedad más adulta.

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Todas estas cosas, no hace demasiado tiempo, eran algo sin lo que el ejercicio de la profesión de periodista no se podía concebir. Hoy se ven como una excentricidad inútil, como un lujo que no servirá para ganar clics en las ediciones digitales, para promover comentarios donde la gente ataque con la osadía que dan la ignorancia y los prejuicios. Debates que se quieren de periodismo político y no son más que circo. Diarios digitales que toman como referencia el amarillismo y la grosería que su director va enarbolando tertulia tras tertulia. Incluso cabeceras señeras de la prensa, donde dejan publicarse sandeces torticeras que en otros tiempos no se le habrían perdonado a un becario (arriba les dejo una que se ha hecho bastante popular estos días). Y se publican no porque el jefe de sección se haya quedado ciego, sino porque hace tiempo que se optó por ello; por hablar al vulgo en necio, para darle gusto.

En este ambiente es donde se supone que se tiene que reconstruir el periodismo. No me cabe duda de que surgirán nuevos medios y soportes de comunicación, y de que algunos serán rentables. Otra cosa es que recuperen los valores que en los últimos años se han ido desechando como trastos viejos, como las ruinas que se suceden a lo largo de la carretera de Cormac McCarthy. Porque el periodismo de verdad está en ellos, no en los soportes, pero ¿de qué sirven, cuando ya no lo valoran ni los lectores ni, en muchas ocasiones, los propios periodistas?

Las portadas de “Pronto” y sus herederos digitales

30 Jul

pronto-9 Hay una serie de fotos, originarias de la web Yo Fui a EGB, -compañera de ese libro del que tienen ustedes que haber oído hablar a menos que no les llegue el ADSL a la isla desierta- que se están haciendo muy populares en las redes: son Las Diez Portadas Más Inquietantes de la Revista Pronto, y recogen, pues eso, las propuestas más surrealistas que entre los años 70 y 80 ofrecía a sus lectores en el quiosco la considerada –vaya usted a saber por qué- cumbre del cutrerío de los semanarios, después de la retirada de Garbo, que tampoco era manca.

Un respeto para Pronto de todos modos ¿eh? Porque ni sé los años que se ha pasado siendo el semanario más vendido de España, con tiradas superiores al millón de ejemplares. Así que estas paridas les funcionaban muy bien. En mis años de preadolescencia, al volver del cole mis amigos y yo solíamos mirarla en el quiosco, a ver la burrada de la semana, y recuerdo algunas que no están en esta selección… pero vaya si podrían.

Pronto 2Lo que pasa es que enseguida se les pillaba al truco: a veces sus titulares no eran falsos (bueno, a veces sí), pero servirían para una clase de Periodismo a la hora de explicar cómo sacar las cosas de contexto. Sólo los más frikis (y vejetes) del lugar se acordarán de la serie Baretta, protagonizada por Robert Blake, pero en aquellos tiempos de televisión única fue muy popular. Pues por ejemplo, el titular de la semana era ROBERT BLAKE (“BARETTA”), CONDENADO A MUERTE POR HOMOSEXUAL. Mirabas dentro, y resultaba que a Blake le habían ofrecido un papel de homosexual en una película, y que se habla de si ello significaría la desaparición de la serie por las connotaciones negativas que ello pudiera tener (hablamos de finales de los 70, recuerden). Eran también los tiempos de Los Ángeles de Charlie, y por ejemplo soltaban: FARRAH FAWCETT, ACUSADA DE ROBAR EN LA VIDA REAL. Lo de “en la vida real” lo añadían para que no pensáramos que era el viejo truco de que aquello ocurría en una película, como en la portada de Silvia Tortosa, que encabeza este post. Y no, era cierto que la habían detenido… Cuando tenía quince años, por robar no sé qué de una tienda. Todo en este plan. (Hubo otro titular épico: STARSKY Y HUTCH: DOS HOMOSEXUALES QUE SE ACUESTAN JUNTOS, pero no recuerdo la explicación que daban al asunto, la verdad).

Pronto creó escuela; creo que en los últimos años ha suavizado sus portadas (o se ha visto superada por la realidad) y ahora se ocupa de otro tipo de famosos. Pero su testigo lo han recogido algunos diarios digitales, que siguen utilizando el mismo sistema; la revista metía titulares desorbitados para que la compraran. Y algunos presuntos medios de información con sede en la web hacen lo mismo para animar a los lectores a entrar en sus noticias. Muchas portadas de Pronto eran fotomontajes o imágenes de agencia, y sus periodistas no salían demasiado a contrastar la información; en los medios digitales se cogen noticias de agencia –o de Twitter, tanto da- se refríen y se mezcla información y opinión, buscando el sensacionalismo desde la primera palabra del titular. Sin olvidar los titulares moderados de toda la vida, como puede verse aquí mismo:

PERIODISMO

Pronto siempre ha prestado atención a los personajes más populares del momento, pues las ventas aumentaban si las portadas se referían a ellos; sus herederos de la web tienen a sus propias estrellas, famosos por derecho propio o, al menos, entre sus lectores: la familia Bardem, el juez Garzón, el Gran Wyoming, Pablo Iglesias, para unos; Esperanza Aguirre, Martínez Pujalte, Arturo Fernández (cualquiera de los dos), Rouco Varela o Aznar, para los otros. Aquí sí que hay inventiva en los titulares y retorcimiento de la realidad en los textos, convirtiendo cualquier chorrada intrascendente que hayan dicho o hecho en una ofensa imperdonable, para atizar el fuego de los comentarios, o de los insultos a sus bestias negras, que a su vez provocan insultos y discusiones entre los lectores, con lo que el número de visita no deja de aumentar.

Nos podemos –y nos debemos- reír mucho de aquellos titulares que se querían escandalosos y hoy sorprenden por lo banales e intrascendentes que eran en realidad; no está uno tan seguro de que lo de sus herederos sea cosa de risa. Está por ver si el periodismo encontrará su futuro en el mundo digital. Pero el pseudoperiodismo hace tiempo que está bien instalado.

Podemos, el mejor amigo de Rojo y Losantos

9 Jul

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Da igual lo que digan y lo que escriban: que a determinados medios digitales les ha venido Dios a ver en la figura de Pablo Iglesias (por raro que pueda sonar), es algo tan obvio que no merece la pena ni dedicarle un post. No me estoy refiriendo a medios de derechas (posición ideológica que de por sí no tiene, desde luego, nada condenable), ni siquiera a tertulianos como Inda o Marhuenda, que sin el líder de Podemos habrían encontrado otras materias a las que hincarle el colmillo (retorcido). Hablo de portales como Libertad Digital o Periodista Digital, propiedad mayoritaria de Federico Jiménez Losantos y Alfonso Rojo, respectivamente. Esos están que no se lo creen. Dan palmas con las orejas y ruegan porque el nuevo filón tarde un tiempo razonable en agotarse.

La estrategia de comunicación de este tipo de portales está en un plano algo diferente de la mera narración de la actualidad: más bien responde al viejo lema comercial de dar al público lo que quiere. Y su público parece tener una cierta necesidad de malos, de sacos de boxeo, de personajes a los que identificar como enemigos y sobre los que descargar su bilis. Es la gente que primero pincha en la noticia, y tras leerla deja un comentario. Luego vuelve a ver qué más comentarios hay sobre el tema, y si alguien ha respondido al suyo. Y deja otro, para estar de acuerdo o, mejor todavía, para no estarlo y comenzar un intercambio de insultos que se combina con los insultos originales que estaba lanzando al protagonista de la noticia… Y el número de clics en la página sube, sube y sube.

Pero últimamente la galería de personajes andaba un poco seca. Rubalcaba se ha retirado, y los aspirantes a la sucesión no dan, de momento, demasiado juego (ni siquiera Madina, y mira que lo han intentado); Wyoming está de vacaciones, Garzón no enseña demasiado la patita; ningún Bardem ha abierto la boca desde hace semanas. Pero entonces aparece Pablo Iglesias, y en España (en la de ellos) vuelve a amanecer.

Porque lo bueno del asunto es que no sólo te puedes meter con Pablo Iglesias, sino con aquellos que defienden o hacen amago de ello. Algo en lo que se está especializando el medio de Rojo, con unos titulares torticeros donde se refleja la libertad de prensa entendida como la libertad de criticar a los compañeros de profesión que no comparten tu visión destroyer del líder de Podemos. Aquí todo vale, groserías, burlas y calificativos que deberían avergonzar no a quien los recibe, sino a quien los hace.

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PANTALLAZO PD 2Hoy no ha sido una excepción; andaba todo muy tranquilo, hasta que a media mañana Podemos ha anunciado su intención de querellarse contra Eduardo Inda y Esperanza Aguirre por sus declaraciones vinculando a Pablo Iglesias, entre otras cosas, con ETA, e insistiendo en que el movimiento ciudadano y su líder apoyan en terrorismo. Bueno. Más allá de cómo evolucione la cosa, vamos a ver qué ha pasado con el tratamiento de la noticia en Libertad Digital.

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Este pantallazo, tomado a las 11:30 de la mañana, muestra la noticia tal y como apareció al principio. Comparado con los que hemos visto antes, el titular no es demasiado fuerte, aunque el antetítulo sí: “Por sus vínculos con ETA”, es decir, con el propio medio asumiendo que esos vínculos con la banda terrorista existen. La noticia acababa de ser publicada. Sólo cuatro comentarios.

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A la una de la tarde, los comentarios ya han aumentado a 130, y el antetítulo ha cambiado ligeramente: “Tras la polémica de sus vínculos con ETA”. Se entiende que lo han intentado suavizar, indicando que eso de los vínculos con los terroristas es el resultado de la polémica… Pero mientras no coloquen la palabra “presuntos” o rematen con unas comillas, se sigue entendiendo que para el diario de Federico, esos vínculos existen y están más que probados.

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Y por último, aquí tenemos un pantallazo más reciente, tomado a las seis de la tarde. La noticia ya ha caído a cuarto lugar en la portada, pero los comentarios han subido a 641, una cantidad que supera con muchísimo la media de los que reciben las noticias de este portal. En cuanto al contenido de los mismos, yo reproduciría aquí alguno, pero este es un blog para todos los públicos.

Así que ya ven. Personalmente me gustaron mucho hace unos días las palabras de otro periodista de derechas de toda la vida, Jose María Carrascal, cuando dijo que había que dejarse de tanto numerito con Podemos y montar debates pausados donde se analizaran las propuestas económicas de su programa. Tenía más razón que un santo, pero no creo que se le vaya a hacer mucho caso. Hay demasiados intereses creados en seguir alimentando a un coco que, al menos en este caso e involuntariamente, se está portando como el mejor aliado de los hermanos Grimm.

La abdicación de la prensa de papel

2 Jun

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Como muchos otros españoles, me enteré de la abdicación por Twitter. Como muchos otros españoles que saben cómo se las gasta Twitter, busqué confirmación en fuentes externas. Era cierto, el presidente del Gobierno ya lo había anunciado. A partir de ahí, la avalancha, o el tsunami, como se dice ahora. El acabose. El monotema. Declaraciones, tertulias, especulaciones, tertulianos que echan humo, conexiones sin fin, con el colofón a la una de la tarde con el testimonio del protagonista de la noticia. Y lo que queda, lógicamente.

10417683_10152163376186818_7696551465469859858_n La abdicación del Rey es una de esas noticias de dónde-estabas-tu. Por muchos años que pasen, seremos capaces de recordar con precisión que estábamos haciendo, y en qué lugar nos encontrábamos, cuando nos enteramos. Ocurrió con la muerte de Franco, con el golpe del 23F, con la victoria del PSOE en el 82, con la expropiación de Rumasa, con los atentados del 11 de septiembre y del 11 de marzo, con la victoria de España en el Mundial de Fútbol, por citar unos pocos.

En todas esas ocasiones, la prensa de papel estuvo presente con ediciones especiales repartidas a toda prisa por los quioscos. Pero cuanto más próximas están en el tiempo, su peso se ha ido haciendo menos importante. Hubo prensa la noche del 23FEl País fue el primero, en salir, y el único que se posicionó claramente a favor del orden constitucional- pero sobre todo radio: se la sigue llamando, y con razón, la noche de los transistores. La victoria de los socialistas en el 82 llevó a la gente a la calle, que se lanzaron a los quioscos en cuanto las ediciones especiales –aquí ganó, si la memoria no me falla, Diario 16– se fueron descargando de las furgonetas. Años después, cuando cayeron las Torres Gemelas, las cosas ya habían cambiado: la televisión fue el medio de referencia, con los informativos de Antena3 a la cabeza, y los periódicos se consultaban al minuto en sus páginas digitales; importaba el último hecho, la novedad más reciente, y ese día El Mundo le dio un baño a El País.

A medida que se han ido sucediendo las noticias que marcan época, la gente ha ido disponiendo de más medios con los que informarse. Por eso, la idea de que a estas alturas un diario saque una edición especial de tarde –lo han hecho los principales diarios nacionales de Madrid y Barcelona, y supongo que alguno más- me parece una locura. O una heroicidad, según se mire. ¿Qué nos pueden ofrecer que no encontremos ya en el bombardeo de información que nos rodea? ¿Qué, que no se quede viejo en el tiempo que se tarda en imprimir y distribuir?

Precisamente por eso, me he acercado a comprarla. Un intento un poco iluso de recuperar el pasado y revivir la emoción de las ocasiones anteriores, cuando devorabas aquella edición especial, recién salida de máquinas, dejándote la tinta en el olfato y en los dedos. Pero ya no es lo mismo, claro. Y tengo muchas dudas de que se vaya a repetir. Muchas, considerando que encontrar un quiosco me ha costado mucho más trabajo que hace unos años, y que me he enterado de la aparición de estas ediciones especiales en papel… Porque las he visto anunciadas en la web.

Si ustedes también se han comprado una edición de tarde de su periódico, guárdenla. Posiblemente hoy, con el Rey haya abdicado también una manera, que nadie ya va a echar de menos, de hacer periodismo.

Lorca y Machado, en el momento justo

18 May

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Supongo que ya estarán enterados de la polémica: la editorial Anaya ha retirado un libro de Lengua pensado para alumnos de Primaria, tras el aluvión de quejas recibidas por “suavizar”, cuando no “ocultar” las circunstancias de la muerte de dos de nuestros principales poetas, Lorca y Machado. Del primero se dice que “murió cerca de su pueblo durante la guerra en España”, y del segundo, que “se fue a Francia con su familia. Allí vivió hasta su muerte”.

Estos textos han sido considerados intolerables por la Dirección General de Memoria Democrática, dependiente de la Consejería de Administración Local y Relaciones Institucionales de la Junta de Andalucía, que al parecer fue la que levantó la liebre, y por toda la prensa de izquierdas, sin excepción, que ha llenado páginas, de papel y de Internet, acusando a las autoras del libro de ser poco menos que fundadoras del club de fans de Pío Moa. Consecuencia: los libros, como hemos indicado antes, serán retirados y “destruidos”. Yo no sé a ustedes, pero a mí las noticias sobre libros que acaban en el fuego por presiones externas –de estamentos profundamente democráticos, faltaría más- me recorre como un escalofrío por la espalda. Y no se me va.

Ha sido inútil que en la editorial hayan intentado defenderse argumentando que es un libro pensado para primero de Primaria, es decir, para niños de seis años. Mis seis años transcurrieron en las postrimerías del franquismo, cuando ya la censura había abierto la mano de forma considerable, y mis libros de lectura escolar eran los inolvidables Senda, editados por Santillana (ni les cuento el precio al que se cotizan ahora en eBay), donde uno iba encontrando, junto con versificadores tan temibles como Gloria Fuertes y Amado Nervo, algunas poesías de Lorca, de Machado, de Juan Ramón Jiménez.

Desde luego, que, en ese espacio de mi vida que transcurrió hasta los diez años, no tuve mucha idea de la vida o la muerte de esos señores. Sólo sé que lo que leía de ellos me gustaba. En los años de la preadolescencia, mi generación ya tuvo tiempo de irse enterando de muchas cosas, y a lo que íbamos conociendo de su obra se añadió lo que fuimos aprendiendo sobre su vida, y leyendo, en libros y periódicos, sobre la historia reciente de este país. Creo que fue el momento justo, y que a los seis años no estaba preparado –no creo que ningún niño lo esté- para conocer pormenores trágicos.

Alejémonos un poco de la Guerra Civil –es difícil, ya lo sé, pero vamos a intentarlo- y pensemos en otros clásicos de diferentes artes que los niños empiezan a conocer en esos años. Cuando lean algunas páginas de El principito ¿hay que comentarles la muerte de Saint-Exupéry en accidente de avión? Al enseñarles un cuadro de Van Gogh ¿se les habla de su locura, de su automutilación, de su ruina económica, de su suicidio a los 37 años? Hablando de suicidios, es cierto, Larra no se suele leer a los seis años, pero si se estudia su figura ¿se les explica a los niños que se pegó un tiro por amor? ¿Cuando se les haga escuchar por primera vez a Mozart no hay que olvidar hablarles de su padecimiento y muerte con sólo 35 años? Y no nos olvidemos de Juan Ramón Jiménez. No estaba pensando tanto en su exilio durante la Guerra Civil, sino en sus depresiones y crisis neuróticas que tanto marcaron el devenir de su vida. También murió fusilado Pedro Muñoz Seca ¿hay que contarlo los niños cuando empiecen a reírse con La Venganza de don Mendo? ¿Contarles que Cervantes pasó por la cárcel y jamás consiguió salir de la pobreza, pese a haber escrito el libro más famoso de la historia?

En los últimos años hemos vivido una pequeña oleada de historiadores torticeros que intentan justificar la Guerra Civil como provocada por las izquierdas, negar el carácter dictatorial del franquismo e insultar a los descendientes de los asesinados por el régimen que buscan algo tan elemental como saber dónde están los cuerpos de sus antepasados. Frente a esta oleada de embustes, investigar y recordar la verdad objetiva es algo necesario. Lo malo es cuando se ve el texto de un libro para niños como el inicio de una manipulación de la que no podrán librarse en lo que les queda de vida. Cuando se condena al fuego ese libro por no reflejar la realidad tal y como uno hubiera querido. Cuando se salen las cosas de madre, y se está peligrosamente cerca de convertirse en lo mismo que uno quiere combatir.

Cada vez que un periodista utiliza alguno de estos tópicos, muere un gatito

22 Abr

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Empezando, lógicamente, por el que titula este post, que gracias a las redes sociales ha necesitado poco tiempo para convertirse en un chiste facilón. Pero hay otros, y peores, pegados como lapas al lenguaje periodístico cotidiano; ni con agua caliente se nos van. Vale que en esta profesión muchas veces se escribe y se habla a toda velocidad, sin tiempo para la revisión, y que el mejor escribano echa un tópico. Pero de todos modos, coincidirán que ya va siendo hora de hacer algo con los que presentamos a continuación:

En estado puro: Ya lo decían nuestras abuelas, que hoy está todo adulterado: el pollo tiene hormonas, las tetas silicona, el pan Bimbo a Punset. Así que esta muletilla aplicada a lo que sea –arte en estado puro, cine en estado puro, Fórmula 1 en estado puro, como decía (¡en cada carrera, Dios mío!) aquel nada añorado compañero de Lobato en Tele5- busca indicar que estamos ante un resultado prístino, sin aditivos en forma de injerencias ni presiones externas. ¿Para qué buscar otras descripciones si estas tres palabrejas juntas otorgan flor de santidad sin tener que gastar demasiado las neuronas?

En estado de gracia: Los deportistas en racha son los principales (aunque no los únicos) destinatarios de este tópico. La racha puede durarles un encuentro, y entonces estaríamos a lo que antes se llamaba haber jugado bien. O muy bien. Del deporte, se puede extender (y se extiende) a cualquier actividad profesional, y se va convirtiendo en algo parecido a la salsa de los restaurantes chinos; vale para aderezar cualquier tipo de platos.

Se reinventa. Esta muletilla acecha en el periodismo que habla del mundo del espectáculo, o de las celebrities (perdón, de este hablamos enseguida). Comenzó aplicándose a artistas que daban un giro a su carrera, entrando en terrenos antes inexplorados: actores de comedia que hacían papeles dramáticos, músicos que cambiaban de registro. Cosas que implicaban planificación, trabajo y riesgo. De ahí se pasó a utilizarlo para anunciar los cambios de look de Madonna o Lady Gaga con lo cual, lógicamente, se desgastó lo suyo; hoy se reinventa cualquier invitada del Sálvame que se haya hecho unas mechas.

Celebrities. Pues eso. Ya hemos comentado en este blog que esta cursilada surgió de la película de Woody Allen Celebrity, cuyo título original, como marca la moda, nadie se molestó en traducir. La palabra significa “fama, celebridad”, y en esta última acepción puede ser tanto adjetivo como sustantivo. De hecho, su traducción española se ha utilizado desde siempre, pero ser una Celebridad implicaba algo más que ser meramente famoso. Hoy, tanto una como otra se utiliza cada vez menos. Decir que alguien es famoso es quedarse antiguo. Pero meter en portada los trucos de las celebrities para estar en forma queda, cómo les diría yo, mucho más trendy.

El día de la marmota. Lo curioso es que, cuando Harold Ramis tituló así su película sobre el hombre del tiempo interpretado por Bill Murray que vuelve a vivir el mismo día una y otra vez, la distribuidora la estrenó como Atrapado en el tiempo, pensando en que la costumbre del día de la marmota sonaría a chino al público español. Pero eso fue entonces. Hoy la hemos adoptado con entusiasmo para hablar de cualquier personaje notable que se vea inmerso en una situación repetitiva, de la que no puede salir. Y su uso y abuso, la verdad, es que ya cansa. O da sueño.

De culto. Pues precisamente, Atrapado en el tiempo sería un buen ejemplo. Una película, un libro, un disco de culto se refieren a los que mantienen con el paso de los años un importante número de seguidores y fans (un ejemplo en cine español sería Amanece, que no es poco). Ningún problema, siempre y cuando se utilice correctamente, porque cada vez se aplica con más frecuencia como excusa para fracasos pretéritos. “Su primera obra, convertida hoy en libro de culto” suele significa que es una primera obra que no leyó ni Blas. Y sí, están ustedes en un blog de culto. Ya se imaginan por qué lo digo.

Exitoso. Anglicismo con pintas en el lomo, traducción literal del “successful” inglés, realizada por periodistas que no hablan ni papa de inglés, que abunda como la procesionaria en primavera y tiene un similar efecto urticante. Sigamos.

Mediático. Dícese del que sale mucho por la tele, la radio, los periódicos, las redes sociales. O que se las arregla para salir mucho. Otro caso de reciclaje del término famoso, pero que se aplica a gente un poco demasiado seria como para incluir dentro de las celebrities. Últimamente se usa mucho con los cocineros, sobre todo con los que pasan mucho más tiempo delante de las cámaras que detrás de los fogones.

Y de momento, vamos a dejarlo aquí. Igual que hace unos días hablábamos de errores básicos que se siguen cometiendo en las webs corporativas, me ha parecido que era el momento de dar un repasito a mi otro gremio. Pueden hacer sus sugerencias para una segunda entrega, que publicaré en cuanto recopile un nuevo puñado de topicazos. Tal y como está la profesión, no debería tardar mucho.

¿Ha cambiado el lenguaje o hemos cambiado nosotros? (Diez ejemplos)

17 Abr

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Antes recopilábamos; ahora, compilamos.

Antes teníamos honor; ahora, honorabilidad.

Antes explicábamos las cosas; ahora, las explicitamos.

Antes teníamos éxito; ahora somos exitosos.

Antes éramos famosos; ahora somos celebrities.

Antes decíamos boca a boca; ahora decimos boca a oreja.

Antes contábamos; ahora contabilizamos.

Antes influíamos; ahora influenciamos.

Antes salíamos por la tele; ahora somos mediáticos.

Antes estábamos cachas; ahora somos muy físicos.

¿Antes descuidábamos menos el uso del idioma, y ahora nos da igual?